VIZCARRA, BENAVIDES, GRAÑA SON LOS ENEMIGOS
Foto : elmundo.es

VIZCARRA, BENAVIDES, GRAÑA SON LOS ENEMIGOS

POR : MARCO SIPAN

VIVIMOS UNA DICTADURA

Mientras los caviares en el Parlamento juegan en pared con la derecha lobbista que conduce Vizcarra para imponer un nuevo un capítulo de la telenovela fujimorismo-antifujimorismo, cada día miles de familias caen en la pobreza, miles de peruanos y peruanas pierden sus empleos, sus empresas, sus tierras, sus casas o incluso sus vidas como consecuencia de este modelo económico que destruye la economía familiar, precariza las condiciones laborales de los trabajadores, endeuda y liquida a los empresarios populares y productores agrarios.

Estamos cansados de que todos los días se conozca el nombre de un político más involucrado en la mega corrupción del caso Lava Jato, y de que las mismas empresas –como Graña y Montero–, que fueron cómplices de Odebrecht, sigan lucrando con el erario nacional. Y si a ello le sumamos que tenemos una de las economías más desiguales del planeta, que entra en recesión, se va generando un amplio bolsón de desencantados y furiosos que no están esperando una caída macroeconómica estrepitosa para dejar de creer en las políticas neoliberales.

Seguimos atrapados en un Estado neoliberal que no vela por el bienestar de sus ciudadanos; por el contrario, maltrata y excluye a los más vulnerables. Sin educación y salud de calidad, sin salarios dignos para la mayoría de peruanos, se está garantizando seguir en el “subdesarrollo”, condición que todos queremos superar, pero es a lo que nos condicionan los grandes enemigos del país y de nuestros pueblos.

EL PUEBLO TIENE ENEMIGOS

 

Estos enemigos son inmensamente fuertes, pero no invencibles. Es el bloque dominante que dirige las riendas del país en las últimas décadas, su núcleo central lo componen los principales funcionarios de las transnacionales gringas y las cabezas de las familias de la oligarquía criolla, así como una élite de funcionarios neoliberales de comprobada clase burguesa. Este reducido núcleo es la élite de la fechoría, lo integran los operadores de la colonización de nuestros territorios, que vienen usufructuando criminalmente.

Las familias de la oligarquía criolla se sienten los dueños del Estado peruano, y no son más que los saqueadores del país. En el sector financiero, la oligarquía criolla, con los Romero, los Brescia y los Rodríguez Pastor, controlan aproximadamente el 80% de los bancos país y, por ende, las actividades económicas. Y además de enriquecerse extremadamente, salvan de la quiebra al dólar para mantener la supremacía de los EE. UU, consolidan nuevas formas de colonización a través de la especulación financiera. La ruta del dinero del narcotráfico y otros ilícitos necesitan de sus bancos para no ser descubierta. Esto es solo una muestra del engranaje que existe en esta dictadura neoliberal y que sobrepasa a todo lo visto con Odebrecht en el caso Lava Jato.

El imperialismo yanqui nunca ha dejado de actuar en nuestro país. Compañías como la Newmont Mining en la minería, o Hunt Oil en el sector hidrocarburos, que mantienen contratos altamente beneficiosos, que legalizan el saqueo de nuestros recursos minerales, energéticos y demás, controlan las políticas gubernamentales en casi todos los sectores y mantienen de rodillas a todos los políticos a quienes financian en sus campañas. La dominación a nuestro país es militar, científica-tecnológica, financiera y cultural. Para ello utilizan las reglamentaciones del comercio internacional, la compra de políticos, los programas de las ONGs, diferentes sistemas de becas, la producción de una cultura mainstream, el monopolio mediático, entre muchos mecanismos más.

Su centro de operaciones es la CONFIEP, que es el sindicato de los grandes grupos de poder empresarial, quienes controlan la producción del país y dominan al empresariado nacional siempre con la pretensión de liquidar a los empresarios populares y los derechos laborales de los trabajadores. Uno de sus actores protagónicos –quien recolectaba los fondos de sus agremiados e incluso de Odebrecht para financiar una campaña publicitaria para “mantener el modelo” – es Roque Benavides, dueño del Grupo Buenaventura, la minera que intentó explotar Conga. Este personaje viene haciendo pintas en varias partes del país publicitando su candidatura presidencial al 2021.

Los dueños de El Comercio, los Miró Quesada, miembros ilustres de la oligarquía, propietarios de la mayoría de medios de comunicación, junto a sus socios de RPP y La República imponen “el monopolio de su verdad”, controlan las motivaciones de la gente con campañas “totalitarias” de marketing, e imponen la agenda política en coordinación con los presidentes de turno.  Al concentrar la mayoría de medios, se han convertido en un pilar fundamental para sostener la dictadura neoliberal.  José Graña, el patriarca de la familia, también es dueño de la empresa constructora Graña y Montero, la consorciada con Odebrecht en las grandes obras donde ha habido la gigantesca red de corrupción. Es Graña quien con su aparato mediático, como vimos en las últimas elecciones municipales en Lima, hace ganar a sus amigos y manda presos a sus oponentes.

Y junto al poder económico y mediático, está el poder político, hoy en manos de Vizcarra, y es el principal operador político de las trasnacionales extractivistas que destruyen a nuestros pueblos y sus territorios; sigue todos los mandatos de Trump con respecto a Venezuela y avalando todos los negocios hechos por las transnacionales en los anteriores gobiernos. Y más allá de los deseos e intereses de los caviares que lo presentan como el adalid de la “democracia”, este ha impuesto la reducción de los derechos laborales, ampliado las facilidades a favor de la gran minería, avalado las adjudicaciones de contratos estatales a Graña y Montero. No ha prestado ninguna atención a la reconstrucción del norte, ni a los damnificados del terremoto en la selva, y un largo etcétera.

 

LOS ENEMIGOS TIENEN CLARA SU ESTRATEGIA

 

Estos son las caras visibles de los enemigos y lo que pretenden es consolidarse como la alta élite dirigencial buscando articular un “Estado Mayor”, una sola dirección para afrontar el bicentenario, que centralice todos sus apetitos de poder en una sola estrategia, a eso camina la actual articulación entre la CONFIEP, el monopolio mediático y Palacio de Gobierno.

En la presente reforma política impulsada por Vizcarra, la CONFIEP se ha pronunciado y el monopolio mediático ha comenzado a promocionarla. La CONFIEP ha exigido la activación del proyecto minero de Tía María y así extender la “esclavitud en el campo”, manteniendo y ampliando el precario régimen laboral agrario. El poder mediático, el poder empresarial hoy respaldan la “campaña contra la corrupción” que ha emprendido Vizcarra para arrinconar al fujimorismo y para blindarlos a ellos. Están jugando juntos.

Para quedarse con el Estado más tiempo, requieren reconfigurarse, tienen que ampliar su hegemonía, por eso intentan abarcar nuevas demandas sociales (seguridad y lucha contra la corrupción) y culturales (género y diversidad) pero no económicas, mucho menos de soberanía nacional. De la mano de la embajada gringa y sus ONG’s promocionan el enfoque de género y el matrimonio gay. La oligarquía y el imperialismo fueron los dueños del fujimorismo de los noventa. En términos económicos, el moqueguano Vizcarra de hoy es el “chinito” Fujimori de ayer.

Los hemos visto actuar en los diferentes conflictos socia-ambientales donde han demostrado total crueldad contra nuestros hermanos y hermanas campesinas, contra las comunidades y los pueblos originarios. Las matanzas al pueblo en Bagua, Conga, Espinar, Tía María y las Bambas, los encarcelamientos a los líderes de las protestas, las matanzas selectivas a comuneros y a los alcaldes que están en contra de las minas, son hechos escalofriantes que demuestran su disposición a todo para seguir vendiendo todas nuestras riquezas y nuestro patrimonio.

Por eso es importante entender, entre los sectores que quieren el cambio, que vivimos hoy en una dictadura, que con la Constitución del 93 se construyó un Estado neoliberal con múltiples mecanismos que lo convierten en la perfecta herramienta de la oligarquía criolla y el imperialismo gringo para consolidar su estrategia de dominación y colonización. Por lo tanto, ninguna reforma salvará al país. Urge hoy llevar adelante una Revolución Patriótica.

Durante el último año, cuando todos los reflectores del monopolio mediático estaban dirigidos al juicio de Keiko Fujimori, la caída de los cuellos blancos, el suicidio de Alan García, la salida de la fiscalía de Pedro Chávarry, la campaña electoral 2018, o a los partidos de fútbol de la selección nacional, los grandes grupos de poder económico han quedado blindados. Sus prácticas monopólicas, los arreglos de precios en productos tan necesarios como las medicinas o el papel higiénico, además de las coimas para conseguir las gigantescas obras y compras estatales, se han seguido operativizando. Y no habido respuesta desde los sectores populares para frenarlo.

Por el contrario, gracias a la manipulación de los caviares para afilar sus enconos contra los fujimoristas, utilizando el monopolio mediático, han hecho coro a Vizcarra en toda la implementación de su estrategia para darle “gobernabilidad” al modelo, y le han dicho a la gente que metiendo en prisión a Keiko y Chávarry, se salvaría la “democracia” de la corrupción y el autoritarismo.  Y con ese rollo se fueron a los brazos de Vizcarra, inventaron mil discursos para defenderlo y ya algunos treparon dentro de los ministerios. Otros piensan que Vizcarra les dejará el camino libre para el 2021.

 

¿COMO LOS VENCEMOS?

 

Los enemigos saben que el ciclo de continuas crisis acontecidas durante los últimos años abre grietas en el sistema político, el pueblo deja de verse representado en los políticos y partidos de “siempre”, tampoco ya no creen con facilidad su prostituido discurso. La palabra “política” hoy es vista por la mayoría de peruanos como una actividad de beneficio personal y corrupto.

Los enemigos saben que se vienen evidenciando condiciones perfectas de una situación populista, que trae consigo liderazgos contenciosos y carismáticos con respaldo masivo de la población y pueden convertirse en serios oponentes de la oligarquía; por eso los enemigos se preparan para afrontar cada crisis como una guerra.

Ante el carácter múltiple de la crisis que viene trastocando cada sector de la sociedad, se requiere asumir con responsabilidad la articulación de todas las fuerzas que buscan el cambio social. Las cumbres de Huancayo y Cusco nos han dejado un claro mensaje: que unidos podemos vencer, necesitamos una coalición de fuerzas con iniciativa y responsabilidad, que articulen un Bloque Patriótico de salvación patriótica para llevar adelante la revolución que derrote a los enemigos del país, instalando así un gobierno plurinacional que dé soluciones inmediatas a los problemas de millones de peruanos que quieren un vivir mejor.

Los encuentros de Huancayo y Cusco han sido hitos de rebelión, en el que se ha configurado las intenciones de un “nuevo tipo” de unidad de las fuerzas populares que pregonan un cambio estructural para la transformación de la patria; este esfuerzo es aún limitado para amplios sectores populares que no necesariamente se sienten involucrados en la denominación de izquierda. Por lo que nos obliga, a avanzar hacia estos sectores que también buscan, al igual que nosotros, la transformación radical de la patria; por ello entendemos la imperiosa necesidad de impulsar un bloque más allá de membretes, personalidades y organizaciones. No debemos unirnos para una fotografía, ni para discursear entre nosotros, debemos empezar a organizar un ciclo de protestas continuas. Porque no necesitamos avanzar a través de consensos ni conciliaciones, sino en la confrontación con los enemigos. Se debe potenciar la articulación de la mayoría con acciones colectivas que luchen por un paquete de demandas que resquebrajen el modelo. Hoy la revolución patriótica es una tarea inmediata con dos grandes tareas: preparar una sublevación popular patriótica y preparar nuestra participación en las elecciones 2021 y 2022. En ese sentido, preparar las elecciones para el 2021, no es adecuarse al sentido común de los lectores del diario Comercio o La República, sino reencantar con nuestra acción política a los sectores populares que votaron en el 2011 por Humala y el 2016 por Keiko, es decir convertir a individuos pobres en un sujeto colectivo: el pueblo.

This Post Has One Comment

  1. Desde mi punto de vista donde estaban los últimos 5 décadas, que los oligarcas han hecho su agosto y medio?,
    Por otra parte siguen haciendo política de que hay que cambiar la constitución. Ese eslogan escucho desde la modificación de la referida Constitución, pero bla bla y bla, sin resultados.
    Por otra parte, tenemos que fijarnos nuestro recorrido, hemos sido almacenera de Nadine Heredia, sin dar hasta ahora ninguna explicación, también hemos sido gobernador regional, con una mala gestión, entonces como podemos seguir hablando de una gestión eficiente si tenemos arrugas y antecedentes negativos.
    Para eliminar la corrupción en el Perú, para mi es fácil. En la nueva Constitución se debe implantarse en uno de sus articulados “El funcionario público que gobierna o actúa con premeditación, alevosía y ventaja, sus bienes (muebles e inmuebles) serán confiscados para el estado (Estado en quiebra) hasta el cuarto grado de parentesco de consanguinidad y afinidad”. Este debe ser uno de los candados para los mafiosos y los corruptos que se enquistan en el poder.
    Esto debemos pregonar, de lo contrario seguiremos lamentándonos, como ahora.

    Atentamente,

    Saturnino Maza
    Cusco Perú.

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