TRUMPCONOMICS

TRUMPCONOMICS

Por Luis Zaldivar

Entre todas las políticas propuestas por la presidencia de Donald Trump -con titulares y escándalos mediáticos de por medio-, la única que ha sido impulsada efectivamente por su administración son los recortes de impuestos, aprobados por el Senado el 22 de diciembre de 2017. Dicha ley redujo sustancialmente el impuesto corporativo (de los grandes bancos, ganancias en la bolsa de valores, etc.) del 35% al 21%; el impuesto a los sueldos mayores a 500 mil dólares anuales del 39.6% al 37%; redujo el margen de maniobra para los Estados y los ayuntamientos para crear nuevos impuestos; creó la posibilidad de transferir herencias hasta por 22 millones de dólares (sin pagar impuestos); y una reducción temporal (hasta el 2025) de impuestos para la clase media de aproximadamente 3% (dependiendo de sus sueldos). Un año después de aprobada dicha norma, la propia comisión de presupuesto del Congreso ha proyectado un déficit de 970 mil millones de dólares para el año 2019, ¡la deuda más grande en la historia de la humanidad!

La pregunta es: ¿Cómo es posible que la derecha mundial, supuesta defensora del balance fiscal, apruebe un endeudamiento tan obsceno?

Los impulsores de Trumpconomics afirmaron que, al reducirse los impuestos, la economía entraría en una dinámica de generación de empleo e inversión; sin embargo, como lo señaló el Wall Street Journal (diario ícono de los liberales), los dueños de las finanzas han usado el dinero (que debió terminar en las arcas de la Reserva Federal) para salvaguardarse de futuros imprevistos económicos, o para comprar más acciones en la bolsa, en vez de invertirlo en sus empleados (mejorándoles el sueldo o creando puestos de trabajo). Lo cual tiene absoluto sentido, dado que si la demanda no ha cambiado (la gente no tiene sustancialmente más dinero que antes), entonces los empleadores no van a generar empleos innecesarios. Aunque, en un reciente artículo publicado en Washington Examiner  el conservador Philip Klein (saliendo en defensa de Trump) se limitó a decir que, aun sin la reducción de impuestos, la administración ha generado mayores gastos, por lo que igual habría déficit. Es decir, no solo son malos en política tributaria, sino también en gasto público.

Mientras tanto, la privatización masiva del sistema de salud tiene a cada ciudadano estadounidense pagando más por salud que cualquier persona en el mundo y la clase media continúa reduciéndose en tamaño. En la era de Trumpconomics es mejor invertir en los dueños de los supermercados que en los que trabajan en la caja.

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