¿SE REDUJO LA POBREZA?
Foto : Sirse

¿SE REDUJO LA POBREZA?

POR: CESAR ALIAGA

El INEI acaba de publicar un nuevo informe sobre la pobreza monetaria en el Perú, destacando que a nivel nacional se redujo, en el intervalo 2017 – 2018, de 21.7% al 20.5%, o sea que se evidenció una reducción de 1.2 puntos, permitiendo que 313 mil personas dejen la condición de pobres monetarios. Con esos datos, el Gobierno Nacional ha hecho fiesta, destacando que luego de la subida en el año 2017, se reinicia la senda la reducción de la pobreza. Y por supuesto que la prensa concentrada ha celebrado también.

El citado informe destaca de otro lado, que Ica y Madre de Dios son las regiones con menor tasa de pobres monetarios con 1.8% y 4.4%, respectivamente; mientras que Cajamarca cierra el ranking regional con un rango que va de 37.4% a 46.3%. Con este último dato se ha vuelto otra vez a la carga sobre la presunta responsabilidad de la gestión regional 2011-2018, haciéndola única y exclusiva responsable de ese resultado.

Varias veces hemos comentado acerca de la falta de rigor académico y de la completa ausencia de honestidad intelectual en los medios que comentan y difunden semejantes especies. En efecto, en el presente caso no se tiene ni siquiera el valor de comentar que, según los mismos datos del INEI, la reducción interanual de la pobreza monetaria en Cajamarca ha sido ampliamente superior a la del promedio nacional.

De hecho, el estudio comentado revela que en nuestra región las tasas de pobreza monetaria, entre 2017 y 2018, se redujeron, por estratos, de 13.5 a 8.5% y de 20,5% a 13,9%. Vale decir que, en ese periodo, la pobreza monetaria se redujo en -5.0 y -6.6 puntos porcentuales en cada estrato. O sea, una reducción histórica que es cinco veces superior a la obtenida nacionalmente (-1.2%). Por supuesto que, para los propagandistas del modelo, que sólo saben culpar al Movimiento de Afirmación Social, ese resultado no cuenta o es un milagro por el que debemos agradecer a la santísima Virgen de los Dolores.

Pero el debate más ausente es aquél sobre el valor y consistencia de este indicador para analizar el desarrollo sostenible del país y de las regiones. Las muy pocas voces críticas sobre este tema son acalladas permanentemente. Nosotros queremos destacar ahora la incoherente que significa que la región de Madre de Dios, que desde hace varios años aparece en este tipo de estudios como una de las regiones con menos pobreza monetaria del país, sea desde la perspectiva de otras evaluaciones más integrales una de las más pobres y mayormente comprometidas en su desarrollo sostenible en el mediano y largo plazo.

En efecto, lo que hoy permite a Madre de Dios estar en las regiones con mejores ingresos personales o familiares se sustenta en cuatro actividades notoriamente insostenibles desde cualquier punto de vista: tala ilegal de bosques amazónicos, minería ilegal altamente contaminadora y destructora de ecosistemas frágiles, trata de mujeres y niñas sometidas a semi esclavitud sexual y contrabando. De hecho, la gravedad de algunas de estas actividades ha obligado a una reciente intervención político-militar que ojalá tenga buenos resultados para evitar una mayor destrucción de la selva peruana.

No obstante, para los promotores del crecimiento económico a ultranza parece que, más importante que el desarrollo sostenible, es que la gente tenga hoy unos cuantos soles más en el bolsillo, no importa con lo que ocurra mañana.

Si queremos mejoras sustantivas en el desarrollo nacional y regional, son estas cuestiones las que deben entrar al debate público cada vez que se conocen datos como los que ahora comentamos y no esa profusa cadena de medias verdades y de mentiras verdaderas con las que se llenan las redes sociales.

 

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