RENOVACIÓN ZURDA

Director: Marco Sipan

La gran concurrencia a la cumbre de Huancayo, constata el interés de muchos grupos y actores políticos locales y regionales por articularse a un gran frente nacional, un espacio político nuevo, que redefina y limpie la mala imagen que tiene hoy la política en el país.

Gente que está viendo al encuentro de la nueva generación de líderes de las izquierdas, como una muy buena oportunidad para ir avanzando a la construcción de un gran bloque popular.

Este hecho nos debe hacer reflexionar sobre las oportunidades que tienen las nuevas organizaciones políticas populares y progresistas (Perú Libre, Nuevo Perú y el MAS) para imponer las actuales demandas de los sectores populares en la agenda nacional, mediante acciones contenciosas, obligando al estado y al gobierno a anteponer los intereses la mayoría de peruanos, antes que los intereses de los grupos de poder económicos de siempre.

El ciclo de crisis del modelo viene creando un escenario de confrontación política prolongada, que nos obliga a participar conjuntamente, previo al desenlace electoral. Porque si no, lo ocurrido en Huancayo va ser solo pulseo y fotografía.

El acercamiento de Verónika Mendoza, Gregorio Santos y Vladimir Cerrón, potencia el capital político de todo el campo izquierdista, superando la resonancia de sus discursos individuales. Es la oportunidad, para que desde diferentes puntos territoriales e ideológicos del tablero político se pueda responder con un discurso articulado y radical; además de establecer una agenda mínima reivindicativa común.

Para abrir un nuevo ciclo en la izquierda peruana, esta nueva generación de líderes debe enterrar los proyectos frentistas anteriores, aun sus aciertos y mucho más sus errores, pero ese enterrar no es un simple rechazar, sino sobre todo superar. No va haber proyecto unitario nuevo y mucho menos exitoso sin mandar a la tumba a la Izquierda Unidad y la generación de sus dirigentes.

Vemos como los izquierdistas en el parlamento tienen poco espacio para frenar la profundización del Estado neoliberal y menos abrir una ruta popular independiente, en la medida que el antifujimorismo lo ha llevado convertirse en apéndice del Gobierno de Vizcarra, en varios temas.

En ese escenario, la única lucha que puede dar proyección política y programática de alcance nacional a los diversos procesos políticos, es la lucha política por posicionamiento de la Nueva Constitución, con el objetivo de alcanzar la gran unidad nacional para recuperar el Perú para los peruanos.

Por otro lado,  procesos de resistencia popular y lucha social que han emergido en la última década vienen produciendo proyectos políticos progresistas, especialmente locales y regionales, algunos contra-hegemónicos y anti-neoliberales, así como también han emergido  nuevos liderazgos desde el pueblo, sobresaliendo algunos en procesos de luchas sociales intensas. Que son las bases  donde se construye la organización política.

Es momento de aprovechar la inconformidad de la gente, existe un vacío político que deja el fujimorismo en los sectores populares, una propuesta electoral conjunta, puede ser el aparato organizativo necesario para derrotar, en estos sectores el coro mediático derechista y ganar, generando una nueva hegemonía popular.

El caso de Ollanta Humala, si bien termina traicionando el mandato de cambio político que el Pueblo le encomendó, comprueba que el Pueblo puede alcanzar el Gobierno mediante procesos electorales. Y que es un error estratégico las tesis de las viejas izquierdas que apuestan por irse aliados con la derecha liberal, que llaman centro, para sobrevivir.

Hoy hay más indignación y más voluntad por luchar. El desafío de la nueva generación de líderes de izquierda es ganar, no las elecciones 2021 simplemente, sino ganar hoy, una nueva mayoría social.

 

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  1. de acuerdo mis queridos gramcianos, por una nueva hegemonia social, conctruyamos la nueva clase politica peruana

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