REFUNDAR EL COMUNISMO
José Carlos Mariátegui

REFUNDAR EL COMUNISMO

POR : MARCO SIPAN

“La nueva generación empieza a escribir su autobiografía.” J.C. Mariátegui.

A la realidad peruana de hoy le ha nacido una “Nueva Generación” de políticos revolucionarios, socialistas y comunistas, desarticulados y dispersos aún, que activan en todos los campos de nuestra vida pública, que sobrepasan la militancia en alguna agrupación específica, que avanzan sin pensamientos guías, a los cuales los “mass medias” no persiguen, que saben que la “juventud” es solo una palabra.

Una “Nueva Generación” que apuesta por las tareas de este siglo, que quiere tocar el cielo con las manos, que no tiene contemplación con los fracasos de Patria Roja, el PC Unidad, Sendero Luminoso o los pitucos que se hicieron llamar comunistas el siglo pasado y hoy son los ideólogos de los caviares.

Una “Nueva Generación” que insurge provinciana y cosmopolita, a la que le falta una gran batalla que los funda, un fuego que los tiemple en un solo proyecto: peruanizar al Perú. Y parafraseando a José Carlos Mariáteguí podemos decir que son: muy cholos, y muy comunistas pero más cholos que comunistas.

 

El capitalismo en el cual vivimos

Nos encontramos ante un “Orden” mundial criminal, liderado por la élite de Estados Unidos, una superpotencia que basa su poder en su fuerza bélica, que expresa constantemente su  intención de intervención en los diferentes continentes, vulnerando la soberanía de los pueblos y viviendo de la fabricación de todo tipo de armamento militar que usa cada cuanto para amenazar el mundo entero.

El capitalismo nos ha llevado ante una eminente crisis ambiental que modifica la dinámica climática del planeta y su impacto es: una alteración de las condiciones naturales que pone en riesgo a todas las formas de vida que habitan en la tierra.

Este Orden capitalista mundial pone en riesgo a la humanidad debido a que dentro de su estructura ha establecido como naturales y legitimas formas económicas y políticas que garantizan la desigualdad abismal del abastecimiento de los pueblos, estableciendo la injusticia como normalidad, y ha generado diferentes mecanismos de dominación como: la miseria, la explotación, la discriminación, el racismo, la segregación, el machismo, con el vil interés de justificar la colonización de una supuesta condición humana superior. Todo con la finalidad de generar la apropiación indiscriminada de los recursos de los países.

Esta época ha traído también la deshumanización de la civilización, la superficialidad de los intereses individuales así como la casi inexistencia de proyectos colectivos que han generado una gran crisis emocional a la civilización occidental, el impresionante aumento de los vicios relacionados con la pulsión de muerte por un lado y el miedo latente, permanente y neurótico ha atrapado las vidas de las gentes, y con algunos excesos como la lucha contra el conservadurismo moral que ha pasado a un agresivo ataque a toda moral, la lucha contra el racismo que generan nuevos tipos de racismos. También el impacto de las Tecnologías de Información y Comunicación hacen reconfigurar la emotividad individual y las formas de afectos entre la comunidad, rompiéndose lazos ancestrales de cooperación, reciprocidad y armonía propios de nuestras culturas comunales autóctonas.

Ha surgido una cultura del hiperconsumo que ha remplazado, en las masas urbanas, todas las necesidades del alma. El poder cada vez mayor de los “mass media” pone en jaque a las teorías sociales que no pueden ir a la misma velocidad, el imaginario de los ciudadanos del mundo viene siendo controlado por los llamados “aparatos ideológicos” informáticos y tele-comunicacionales que ahora dejan de ser aparatos para convertirse en espacios donde se construye una ficción de realidad que es impuesta como verdad a las grandes mayorías.

Lo que vivimos es, la última fase de la promesa de la gran “idea del progreso” que predicó la modernidad capitalista. Y a todas luces vemos que ha quedado caduca.

 

¿Qué viene luego?

Cuando en una época abundan las interpretaciones filosóficas sobre la muerte de dios o la muerte del hombre, cuando se intenta convertir proyectos civilizatorios en simples relatos, cuando se predica el fin de la historia y se basa la vida cotidiana en la instrumentalización de los seres humanos con el utilitarismo pragmático, lo que siempre devendrá es la incertidumbre, la banalidad y el pesimismo.

Quienes creen en dios, tienen razones para creer que ya se está en el Armagedón o Juicio Final, pues las catástrofes naturales y sociales hacen de esta época un estado sombrío y caótico que necesita de la intervención divina para remediarla. Quienes tratamos de ver las cosas desde la materialidad histórica creemos que la voluntad humana envuelta en un proyecto civilizatorio puede darle un giro al sistema de poder global y abrir paso al tránsito de un nuevo y mejor orden: el socialismo.

Luego del laberinto en que se convirtió todo el pensamiento liberal occidental en el final del siglo pasado. Donde se ha demostrado que su crítica es insuficiente para poder desmoronar las intenciones imperialistas de una elite de poder global, que ha despreciado todo principio liberal y ha hecho del mundo un tablero de ajedrez, que cada vez que quiere lo patea, para volver a armar a su favor, y que suelen llamar democracia. Luego de todo ello, el retorno a Marx es una tentación, para toda actitud disidente.

Por encima de las múltiples identidades que podamos portar y usar de acuerdo a las diversas situaciones que afrontamos, existe para Marx una que condiciona a las demás, es la forma económica con la cual garantizamos nuestra sobrevivencia, en el caso histórico en la que vivió Marx, en mayor medida, o se era proletario o se era burgués, los otros diversos estratos se ubicaban adentro. En el Perú de la actualidad con la diversidad de la división del trabajo, se dificulta clarificar quienes integrarían las polaridades. Y esto es muy complejo, cuando son los pequeños propietarios, productores y comerciantes urbanos y rurales y sus trabajadores el conglomerado más amplio de la economía nacional. Este tipo de relación productiva, abarca a más del 66 % de la economía nacional, sus actores mantienen condiciones de muy alta fragmentación política y además ideológicamente han sido ganados a la derecha, este proceso económico social y cultural ha sido denominado como “la cholificación”, que es nuestra especificidad peruana y que se relaciona con nuestra etnicidad.

Superar los enfoques vanguardistas para alcanzar una línea de masas con horizontalidad plena con el pueblo, es asumir como comunistas el deber de hacer de nuestra conciencia, hechos prácticos al servicio del pueblo y de la lucha por su liberación. Marx hace una crítica a todo el sistema de categorías de la economía política burguesa, redefine cada categoría y crea otras más, y su crítica rompe con la naturalización de los dogmas del capitalismo, 1) el trabajo como generador de riqueza y no el capital, y 2) la voluntad política de una clase (burguesía) para controlar y la gestionar los recursos y productos del trabajo en desmedro de todas las demás. Estas ideas atacan en el punto medular de los fundamentos capitalistas e impactan en el poder político que gobierna bajo estos intereses económicos globales. Es el marxismo la herramienta de lucha más potente que tienen las fuerzas del cambio para romper las estructuras de poder que permitan cambios políticos profundos, justos y democratizadores. Piketty ha denunciado que estamos llegando a las mismas condiciones de inicios del siglo pasado, antes de las revoluciones mexicanas, rusa, china, cubana y antes de las dos guerras mundiales. Si las condiciones de desigualdad anterior causaron tales eventos históricos estas nuevas a decir de Slavoj Zizec nos traerán tiempos interesantes.

 

La lucha por el socialismo y el perfeccionamiento del ser humano

Es el socialismo, como lo entendió Mariátegui, el tránsito entre la última etapa de la liberación de los pueblos de nuestro territorio y el inicio a su realización, y debe constituirse dentro del sujeto-pueblo como imagen alcanzable, producto de la lucha política y de la consciente transformación personal y colectiva de quienes luchan por él. Hoy no se puede iniciar la materialización del socialismo, sin antes superar la contradicción principal del Perú neoliberal actual. Esta contradicción tiene enfrentados a las mujeres y hombres que apuestan por un cambio democrático, plurinacional, popular, diverso y las fuerzas conservadoras de una dictadura neoliberal. Pero a su vez no puede haber lucha contraneoliberal, sin la integración todas luchas contra toda forma de subalternización, más allá de las luchas económicas, como luchas feministas, ambientalistas, culturales, indigenas, jueveniles entre otras.

La realidad exige a los y las comunistas hoy, tener la misión de construir junto a las fuerzas revolucionarias y progresistas un espacio-campo múltiple y diverso que debe envolver a los dominados, marginados y explotados del modelo neoliberal, donde al tomar conciencia de su condición y las causas de su situación, den el salto a la organización y movilización política convirtiéndose en un sujeto liberador de la sociedad, que asuma los desafíos de hoy. Esto es la conformación del sujeto-pueblo. Debemos avanzar en el proceso de redefinir que es el pueblo, como se construye y su papel en la historia política del país, esta construcción de un sujeto no es exclusividad de los comunistas es tarea revolucionaria de todas y todos los peruanos que quieran una sociedad justa, igualitaria, democrática, horizontal, libre, segura, ordenada y progresista y con un estado soberano, plurinacional, popular y eficiente, en una sola palabra: socialista

Nos encontramos en el momento para lograr realizar esta misión, que requiere principalmente el desarrollo de una organización política, un partido, que tenga la capacidad de dirigir eficientemente la contra-hegemonía en toda la sociedad y donde converjan todos los revolucionarios, socialistas y comunistas peruanos. Que logre la construcción un de Bloque Patriótico unitario mayor con todas las fuerzas anti-neoliberales, que en un ciclo de confrontaciones en los diferentes ámbitos de la sociedad, derrote la hegemonía neoliberal que la repliegue a su mínima expresión. Así, poder establecer un Gobierno que direccione al Estado como instrumento del pueblo para la construcción de un nuevo poder emanado de la voluntad de la los sectores populares que garantice una lucha frontal al imperialismo y ejecute las reformas estructurales que permitan mejorar las condiciones de vida de todos y todas. Este bloque debe ser legítimo representante de todas las fuerzas sociales y populares que habitan el territorio peruano, y es la garantía de la institucionalización de un nuevo sentido solidario en la gestión estatal.

Pero para que el Bloque Patriótico se conforme, los y las comunistas que ideológicamente asumimos el marxismo leninismo en el ámbito nacional debemos buscamos jugar un rol importante en su conformación, y en la construcción de la mayor unidad del pueblo. Para nosotros la “resolución favorable” de la contracción en la que se encuentra el país, en el actual periodo histórico, es el cumplimiento de esta tarea estratégica. Por eso debemos alcanzar un rol de vanguardia, teorizando y llevando a la práctica una dirección creativa y certera en el ataque efectivo al bloque antagonista, los históricamente dueños del país.

Y para alcanzar el socialismo se requiere una revolución y no existe revolución sin teoría revolucionaria. Como Marx  lo mencionó “la crítica no es una pasión del cerebro, sino el cerebro de la pasión. No es el escalpelo anatómico: es un arma. Su objeto es su enemigo, que ella no quiere discutir, pero sí aniquilar”. “El arma de la crítica no puede soportar evidentemente la crítica de las armas; la fuerza material debe ser superada por la fuerza material; pero también la teoría llega a ser fuerza material apenas se enseñorea de las masas…”. Y “así como la filosofía encuentra en el proletariado su arma material, así el proletariado halla en la filosofía su arma espiritual, y apenas la luz del pensamiento haya penetrado a fondo en este puro terreno popular, se cumplirá la transformación del alemán en hombre”. Por ello, luchar por el socialismo es permanente aprendizaje, transformación y pasión. Y ser comunista es organizar políticamente el triunfo de la vida y el ambiente, la humanidad y la historia, la solidaridad y el bien vivir, así como de la igualdad entre todos y todas.

Para esta misión, los cuadros políticos: sindicales, de masas, electorales, de aparato que son el sustento real de nuestra propuesta política de cambio, deben asumir el liderazgo y el compromiso de llevar a cabo, en cualquier situación o en cualquier lugar en el que se encuentren, la lucha por el socialismo. Estos son, los verdaderos profesionales de la revolución que tanto admiró Lenin. Por eso es que se debe Refundar un Partido Comunista  que – a decir de Gramsci – es un príncipe colectivo, una organización que debe convertirse en el espacio de generación de ideas, que elabore un programa máximo y un programa mínimo, que propagandice la política revolucionaria, incursione en los centros de masas, cree organizaciones populares, asuma la dirección de las instituciones estatales y civiles, cambie a su favor los sentidos comunes de las mayorías, lleve la política a la calle y a las masas, avance y mejore posiciones, dirija la caída de los dueños del poder económico, los derrote con el pueblo, los recoja e incorpore en el lugar que el país requiera de ellos. El socialismo es un orden racional para el desarrollo de hombres y mujeres plenos. Mariátegui, los guerrilleros del 60, los militantes revolucionarios del siglo pasado no murieron por esta falsa democracia, entregaron sus vidas por el socialismo. En esta “Nueva Generación” revive el mito.

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