PANDEMIA, DEUDA SOCIAL Y NUEVA CONSTITUCIÓN.

PANDEMIA, DEUDA SOCIAL Y NUEVA CONSTITUCIÓN.

EDITORIAL

En estos días de emergencia sanitaria hemos visto con frustración, la usura, al que estábamos expuestos los millones de peruanos, frente a los bancos,  las AFP’s. Pero lo que no se dice, es que también estamos expuestos a la usura criminal de los organismos internacionales; siendo principales acreedores del Estado peruano, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional donde el imperio gringo es el mayor accionista, a los cuales cada año de forma puntual se hace un millonario pago, que los neoliberales garantizan que sea por siempre.

Y por más que nos encontremos en medio de una pandemia, que ya se discute que traiga consigo la mayor crisis económica de los últimos cien años, el gobierno no quiere poner en tela de juicio la suspensión de tal pago; incluso en vez de usar las reservas internacionales, están gestionando un nuevo préstamo bajo la excusa de una supuesta reactivación económica. Ante eso le preguntamos públicamente al señor Vizcarra  y la deuda social que les deben a los trabajadores, acumulada por el Estado durante décadas ¿para cuándo? Y sabemos de antemano que no tiene interés de pagarle al pueblo.

En el Perú, la deuda social son aquellos compromisos presupuestarios establecidos por las normas estatales que nunca fueron cumplidas, que los trabajadores han tenido que subvencionar y que los neoliberales nunca han querido pagar, aun en escenarios de “bonanza” macroeconómica por el que atravesó el país, que aumentó significativamente el presupuesto estatal, y que ellos mismos han denominado el milagro peruano. Milagro que no ha hecho nada por la salud, educación o pensiones para la gente.

Por ejemplo, Alberto Fujimori, no pagó el total de sus remuneraciones a los cientos de miles de maestros, precarizando sus condiciones socio-económicas y culturales. Más allá de sus bajas remuneraciones, hasta hoy se les tiene un adeudo por impago de las horas laboradas por preparación de clases,  tiempo de servicios, entre otros. Y así como con los maestros, el resto de trabajadores de los demás sectores, muchos de ellos, deben pasar por extensos y costosos procesos judiciales y administrativos para ser reconocidos, y aun así no son pagados. Ni Paniagua, Toledo, García, Humala, PPK o Vizcarra, o supuestos ministros progresistas que los han acompañado, han priorizado el pago adeudado. Esta situación genera un gran desconcierto, en los trabajadores,  pues frente a la pandemia este pago adeudado está en riesgo de quedar en el olvido.

Además, se debe considerar que la deuda social del Estado Peruano con su ciudadanos, no solo abarca salarios o remuneraciones, también implica,  deuda ambiental,  deuda en infraestructura, en saneamiento y salud; los cuales de haberse atendido oportunamente, el Perú podría enfrentar esta pandemia con hospitales adecuados y bien implementados,  respiradores, médicos, enfermeras, y una política educativa de calidad y no improvisada que en circunstancias de emergencia sea el pilar de la solidaridad y el civismo entre compatriotas, y con seguridad el numero de decesos que vemos en las noticias día a día sería menor.

El neoliberalismo nos condena a ser una generación heredera de deudas por todos lados, ha normalizado la marginalidad e injusticia hacia otros peruanos; sin embargo, es posible plantear otra estrategia de desarrollo nacional, rebelarnos ante una deuda ilegítima y priorizar a nuestros compatriotas, dejar de lado los salvavidas a este modelo y forjar un país soberano que devuelva el poder de decisión a sus ciudadanos y respete sus derechos fundamentales. Por eso, somos claros al decir, que solo con una Nueva Constitución; el pueblo peruano podrá cobrar la deuda social que el Estado le debe.

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