MARIÁTEGUI, EL INICIO DE OTRO MARXISMO
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MARIÁTEGUI, EL INICIO DE OTRO MARXISMO

POR: MARCO SIPAN

Karl Marx escribió más del 80% de su obra refiriéndose a la economía. Él nombró a su producción: “Critica a la Economía Política”, su método narra la historia de la economía a partir de una coherencia lógica contrastable que permite plantear ejes básicos para una transformación social en cada interpretación.

Los herederos de Marx han hecho lo posible por desarrollar muchas de sus reflexiones a la luz de nuevas circunstancias, su colaborador y amigo más cercano Federico Engels es quien plantea el “corpus teórico” del materialismo dialéctico y materialismo histórico, otros como Gueorgui Plejanov fundador del socialismo Ruso, Karl Kaustky fundador de la social democracia alemana, Franz Merhing su biógrafo más importante y Antonio Labriola el traductor de su obra al italiano son sus herederos más directos.

Para desarrollar el marxismo latinoamericano tenemos que dar una mirada breve al método de Marx y a lo que podemos llamar los “marxismos” que en un atrevimiento académico podemos relacionarlos a espacios geográficos o geopolíticos.

Para el Prometeo de Tréveris, el ejercicio del método dialéctico no se da en lo abstracto se desarrolla entre dos aspectos entrecruzados en los hechos. El aspecto lógico, que parte de la explicación de una premisa, la cual es contrastada por otra premisa y el resultado nos deriva a la conclusión. El otro aspecto, es el histórico por deducción, desde lo abstracto a lo concreto, donde se utiliza la teoría como elementos lingüísticos que explican los hechos políticos y sociales a partir de las relaciones económicas. En palabras de Marx “con este método el desenvolvimiento lógico no se ve obligado, ni mucho menos, a moverse en el reino de lo puramente abstracto. Por el contrario, necesita ilustrarse con ejemplos históricos, mantenerse en contacto constante con la realidad”.

El marxismo soviético se desarrolla en un contexto de caos social y des-legitimación del régimen zarista, que con la I Guerra Mundial, alcanzará una crisis estructural, que puso en cuestión todo el orden social. El traductor al ruso de los textos de Marx es Plejanov quien escribe varios textos entre ellos el “materialismo militante” considerado el primer “manual del marxismo”, sus reflexiones marcaran potentemente las interpretaciones de muchos dirigentes de la revolución rusa. Sin embargo, el marxismo avanza de manera importante distanciado de los primeros aportes de Plejanov, ese avance es a través de Vladimir Lenin que desarrolló una teoría económica, una teoría política y una teoría organizativa con la dialéctica como instrumento metodológico; teorizó, organizó y lideró la revolución rusa y su obra fue editada en 54 tomos. Luego podemos decir que existe otros aportes al marxismo soviético con León Trotsky y su propuesta de la revolución permanente, Nikolái Bujarin y su teoría del materialismo histórico, Joseph Stalin con la delimitación del marxismo-leninismo como doctrina revolucionaria. Después de la victoria en la II Guerra Mundial, cuando la URSS lanza una campaña de adoctrinamiento mundial es donde el marxismo soviético como teoría pierde su capacidad movilizadora y creativa, es la época de los manuales.

El marxismo occidental se desarrolla en un contexto de contundente hegemonía capitalista, las organizaciones políticas de los obreros participaban en el parlamento y habían entrado en la dinámica del capitalismo y el régimen burgués. El saqueo colonial permitió el desarrollo económico y cultural de la burguesía europea que creo una infinidad de sus instituciones y junto a la propiedad de la producción de nuevos inventos pudieron controlar el inmenso descontento social. Con la aparición de las escuelas, hospitales, ferrocarriles, policía, juzgados, cárceles, manicomios, radios entre otros, civilizaron a las masas obreras y campesinas de Europa Occidental.

Sin embargo el capitalismo no está exento de crisis, las dos guerras mundiales tuvieron como escenario principales los territorios de las potencias europeas, además de las crisis nacionales y la confrontación entre clases sociales, generaron respuestas de los trabajadores y proyectos revolucionarios admirables así como el desarrollo de una reflexión marxista y la praxis revolucionaria. Una de las figuras del marxismo occidental es Rosa Luxemburgo que lideró la revolución espartaquista, desarrolló teorías económicas, organizativas y de protesta social; Stalin llevó a cabo en Rusia el colectivismo planteado por Rosa. György Lukacs es otro reconocido teórico marxista que formó parte del gobierno obrero de Bela Kun en Hungría, asi también Karl Korsch con sus estudios sobre la gestión del soviet y fue ministro comunista en el gobierno regional de Thuringia. El más resaltante de los marxistas occidentales es Antonio Gramsci líder del PC italiano produce un crítica dialéctica a la ciencia política que llamará filosofía de la praxis. Una característica de este momento es que todos estos autores son actores de procesos revolucionarios y militantes de organizaciones políticas, que los diferencia de los autores marxistas posteriores.

En un segundo momento encontramos cuatro corrientes: la Teoría Critíca de Escuela de Frankfurt, el Marxismo Estructuralista de Althusser, el Marxismo Existencial de Sartre y el Grupo de los Historiadores Marxistas Británicos, todos ellas con importante aportes.

El marxismo asiático se desarrolla en un contexto de guerras de liberación nacional del colonialismo europeo. En el caso de China, el imperio Ingles había derrotado en dos guerras a los chinos, que tras un siglo de hambruna, rebeliones y con el retiro de los ingleses, quedaron a merced de Japón que con su política expansionista intento anexarse territorios chinos; es así que se inicia un sinfín de enfrentamientos entre el pueblo chino y sus invasores, que producirán distintos proyectos políticos nacionalistas, donde surge el PCCH, que liderado por Mao Zedong plantean la liberación del pueblo y la fundación de la República. Mao es el máximo exponente del marxismo asiático quien integra la filosofía confusionista al marxismo, qué  principalmente delinea el actuar del PCCH y el ejército rojo, en el contexto de guerra y siendo los campesinos quienes levanten la revolución proletaria. Las reflexiones de Mao, rompen con el racionalismo de Lenin y Marx, con las tesis sobre las leyes de la historia, y les entrega la verdad y la historia a las masas.

En la península de Indochina, el proceso de liberación de los pueblos de Vietnam, es dirigido por Ho Chi Minh fundador del partido comunista, quien propone un partido de la patria, no solo de los proletarios. Ho Chi Minh unifica a las diversas etnias en un solo pueblo. El marxismo vietnamita fue un motor emocional en la terrible lucha por su liberación nacional. Es un marxismo que se ocupa de las tareas de la revolución en una guerra de liberación nacional.  La retórica está fijada por la construcción de la patria. Naomi Cohen sintetiza el papel de los marxistas de manera precisa: “El pueblo vietnamita, el cual comenzó su guerra de liberación con arcos y flechas, fueron organizados por los revolucionarios comunistas y se convirtieron en la fuerza militar anti-imperialista más experimentada y determinada  que el mundo haya visto. Así es como derrotaron al ejército más poderoso de la Tierra”.

En Corea del Norte, Kim Il Sung presenta la “idea Juche” integrando una crítica antifeudal y democrática con ideas tradicionales coreanas. Surge como una doctrina especifica en medio del requerimiento práctico de la  revolución coreana. Donde se parte del principio de que el hombre  es dueño de todo y lo puede todo.

Hoy el marxismo se ha convertido en casi en toda Asia en una teoría de los funcionarios del estado. En el presente momento el PC Chino ha desarrollado la propuesta del “Socialismo con mercado” y el PC Vietnamita el “Socialismo constitucional” como desarrollo teórico.

El inicio del marxismo latinoamericano tiene varios referentes entre ellos el médico argentino José Ingenieros que cuenta con  obras que abordan diversos temas, uno de ellos “Hombre Mediocre” donde critíca a la sociedad del novecientos y plantea los ideales para la transformación; el político chileno Luis Emilio Recabarren que generó un movimiento obrero ilustrado con un activismo autoeducativo, de prensa y construcción de organización; el cubano Julio Antonio Mella que forjó un ideario democrático y socialista en la lucha contra la dictadura y la opresión neocolonial; el salvadoreño Agustín Farabundo Martí firme opositor de las oligarquías de América Latina fundador de diversas organizaciones industriales y campesinas en la región fundador del PC centro americano; el caraqueño Salvador de la Plaza militante del PCV, sindicalista y abogado que bregaba por la igualdad e integridad latinoamericana teniendo como base el petróleo venezolano; el revolucionario nicaragüense Augusto Cesar Sandino precursor del cooperativismo; y el gran Amauta José Carlos Mariátegui quien es el pensador con mayor desarrollo teórico e iniciador del marxismo latinoamericano .

En todos estos autores existe una concepción intrínsecamente integracionista y afirman la visión de América Latina como la patria grande en sus acciones y reflexiones, más allá que hayan escrito textos teóricos. Todos reflexionan sobre el periodo de la conquista española, la acumulación capitalista del imperialismo norteamericano en América Latina y encienden la utopía socialista.

Las reflexiones marxistas y leninistas de Mariátegui, no encajan en la atadura doctrinarista que los soviéticos impondrían años después. El Amauta, fiel al marxismo, tiene una reflexión que siempre va dirigida a la crítica certera de la economía política capitalista. En sus reflexiones se interroga ¿Por qué el sistema capitalista entra en crisis? ¿Por qué el capitalismo puede y debe ser superado? Así como su aguda interpretación de lucha de clases en la historia del país, y también en todos los campos sociales y en especial en la cultura. Es perspicaz en reconocer el lugar de la violencia en la historia y el derecho de la violencia revolucionaria. Su interés teórico-político tiene un horizonte comunista donde la lucha de clases también debe y tiene que ser superada. Es importante aquí resaltar las conferencias sobre la crisis mundial que expone a los obreros en la universidad popular Manuel Gonzales Prada.

En el texto “Ideología y Política” podemos ver su teoría política revolucionaria y las tácticas que emprende para avanzar en las tareas para la revolución. Y en cuanto a la fundación del partido es la expresión más clara de su entendimiento dialéctico donde se integran la conciencia de clase y organización revolucionaria. Comprende al partido como élite o vanguardia del proletariado que lo dirige hacia la toma del poder. Con una clara ampliación en la categoría de proletariado que le permitirá una mejor comprensión del sector dominado.

Los sucesos políticos de la época de Mariátegui juegan un papel importante en su formación y su reflexión. A nivel nacional: la situación de la posguerra con Chile y el debate sobre la derrota que se desarrolló; así como el primer proceso de industrialización en Lima, el surgimiento del indigenismo, las luchas del movimiento obrero anarquista, la lucha universitaria por la reforma. A nivel internacional: la Primera Guerra Mundial, la revolución bolchevique en Rusia y el ascenso del fascismo, que conocerá de cerca en su estadía por Europa.

Para Mariátegui es el hecho social el fundamento de la concepción materialista de la historia, y lo concreto está situado en lo geográfico y en lo temporal es así como llega a interpretar la situación real y desde ahí plantea la definición de cada evento, no de la conceptualización al hecho social, sino viceversa.

Cuando el concepto no refleja la realidad se sumerge a elaboración de una categoría que le corresponda, es hábil en relacionar las categorías y redefinirlas o ampliarlas cuando la realidad lo necesita. Las características de los hechos o fenómenos son la base para el desarrollo de las definiciones de las categorías que propone.

En la obra de Mariátegui queda claro que los procesos históricos son diversos y concretos, que se integran a un todo como estructura, con sus propias lógicas con sus dinámicas en movimiento, para dar una lógica en conjunto. Es decir, la historia no tiene una finalidad, es el hombre como civilización que le da esa finalidad a la historia.

Tiene claro que las categorías son como herramientas, nunca lidió con el culto a ellas, situación que fue llamada por José Arico la vulgata materialista a la que muchos cayeron en América Latina. Las categorías son creadas por los hombres para dar cuenta de determinados hechos o fenómenos. La realidad social es abstraída por los intelectuales que utilizan las categorías, las interrelacionan y las proyectan. Con lo cual presentan diagnósticos y tendencias sobre la realidad social. Las categorías son marxista no porque Marx las pronuncia sino porque responde a la realidad en cuanto sus definiciones son históricas, materialistas y contienen un horizonte comunista

La creación teórica como deber es una de las grandes enseñanzas de José Carlos, nos enseña una actitud de producir, de mostrar sentidos nuevos, inclusive insólitos. No se trata tanto de significados específicos, ideas, propuestas o visiones, sino de lo que se trata es de la manera de mirar, de percibir, del modo de urdir una relación con el mundo. Nos convoca a asumir una empresa civilizatoria, una redención histórica: una teoría integral que dé cuenta históricamente de nuestra cultura, de nuestras formas de producir, nuestras relaciones sociales y de trabajo, así como las cuestiones de género, lo étnico, lo ambiental; tanto míticas y de racionalidad.

Los experimentos revolucionarios dirigidos teóricamente desde interpretaciones europeas o asiáticas han demostrado sus fracasos, el tiempo va depurando estas diferentes tendencias y la propuesta mariateguiana va quedando como matriz alternativa de investigación y revolución de la sociedad para América Latina.

Reconocer que tenemos que descolonizar el pensamiento crítico, para hacer un pensamiento crítico nuestro, dialogando con los diferentes pensamientos críticos de cada cultura, es un primer paso para entender que la propuesta socialista de Mariátegui es otro marxismo, tan potente y creativo como los que han surgido en otras latitudes del planeta.

Cuando Mariátegui interpreta el carácter de la sociedad peruana, entiende al país, como una formación económica social en construcción, cuyas relaciones de producción expuestas por Marx coexisten con dinámicas diferentes a las europeas pero presentes al fin en nuestra realidad. A José Carlos le tocó vivir una realidad donde coexistía la comunidad campesina con una matiz de comunismo primitivo, la explotación del caucho con relaciones de esclavización, las relaciones de servidumbre en las haciendas y un capitalismo emergente en con las empresas comerciales, industriales y de extracción de minerales, así como la Banca y las finanzas, todo integrado a través de un estado dirigido por una oligarquía burguesa que hacía pasar sus intereses como intereses de la patria y supo interpretarla.

Son atinadas las reflexiones de Cesar Germana en su texto El “Socialismo indo-amaericano” de José Carlos Mariátegui, donde explica creativamente los fundamentos del socialismo para el Amauta, que se resumen en 1) la socialización de la producción, es decir el desarrollo de nuevas relaciones de trabajo dentro de la producción y de nuevas relaciones de distribución de los recursos generados por la producción, relaciones que sustenten materialmente el nuevo orden social. Estas nuevas relaciones son nuevas para el capitalismo pero son también algunas formas de producción colectivista que devenidas de una orden social anterior persisten y resisten el orden actual de explotación. 2) una nueva estructura de poder, que sea la naturaleza de la organización política del nuevo estado donde tenga como base a la comunidad indígena socialista, y hay que entender esta en tanto relaciones de cooperación y reciprocidad se conviertan en el componente fundante de la producción, por tanto base del poder.

Estas relaciones de cooperación y reciprocidad para la época de Mariátegui también se encontraban en los gremios y sindicatos, y procedían de una racionalidad diferente al capitalismo, de la comunidad indígena.

El proyecto de Mariátegui, pasa por la conformación de organizaciones sociales comunales de producción que se constituyan en la base de un nuevo estado, estas comunidades de producción serian regidas por relaciones de cooperación y reciprocidad y eso esa una propuesta real dado el contexto social de los años treinta. Donde los indígenas eran la mayoría de la población peruana y podrían materializar estas nuevas organizaciones comunales ya que devenían de formas de producción colectivas similares como los ayllus o las comunidades campesinas.

Para poder desarrollar la economía, la producción debería ser socializada a estas nuevas organizaciones a la vez que el poder del futuro estado se socializaba en estas. No era retroceder a la época pre-colonial como quisieron acusar sus críticos, sino buscar  en la historia los elementos de un nuevo orden de bienestar para la mayoría de peruanos.

La idea de sujeto social revolucionario para Mariátegui es la de un sujeto colectivo y diverso que vaya más allá de los obreros, y articule a todo el mundo del trabajo. Uno de los elementos de ese sujeto diverso lo podemos ver cuando toca el  problema del indio, donde expresa que a la mayoría de peruanos le interesa más la cuestión agraria, que el principio de autoridad, soberanía popular, sufragio universal, y demás diálogos liberales y conservadores. Aparece ahí el campesinado. También en el pronombre “nosotros” tan repetitivo y la auto ubicación en la nueva generación, expresa a una vanguardia intelectual que debe estar organizada. Es decir el sujeto como un bloque histórico de oprimidos como dirá Gramsci.

En el debate con el APRA sobre el partido de la clase y además de los planteamientos en el Programa de la fundación del partido expresa el carácter socialista de la revolución.

La obra del Amauta es cuestionadora de la racionalidad occidental y su reflexión es el germen de una racionalidad diferente donde el logos y el mito son un solo proceso, esta nueva racionalidad es una intersubjetividad activa latinoamericana, como especificidad histórica, rasgo cultural original y que impregna el arte, la narración, la poesía e imaginario cotidiano de los dominados. Una la racionalidad de la solidaridad muy diferente a la racionalidad instrumental occidental. La idea de moral de productores ajena a la filantropía cristiana, nos expresa que la revolución socialista es el mito de los trabajadores, y que la realización del socialismo es proyecto que ennoblece y desarrolla las capacidades del ser humano.

El auto-didáctico José Carlos Mariátegui nos enseña con su vida la moral de productores de la que tanto hablo, su obra heroica fue y es ejemplo para los obreros y revolucionarios. La constitución, edición y publicación de la revista Amauta. El asesoramiento para la constitución de la Federación de Yanaconas y diferentes gremios como el de los periodistas y el de los universitarios, igualmente para la fundación de la Central de Trabajadores, la fundación del Partido. Las conferencias de la universidad popular. La creación de la editorial Minerva. Y el constante debate con las diferentes generaciones de intelectuales de la época. Todas estas actividades a sus 35 años es la comprobación de una vida épica.

Conjuntamente a luchas sociales han surgido debates intelectuales y movimientos culturales en Nuestra América cualquier intento por conocernos a nosotros mismos a través del marxismo y más allá de él, debe interpretar y recoger las experiencias de las resistencias contra la dominación europea, revolución de Túpac Amaru II, la revoluciones por la independencia, la revolución mexicana, la revolución cubana, la revolución sandinista, la experiencia chilena con Allende, el boom latinoamericano, la teología de la liberación, la teoría de la dependencia, la rebelión de los zapatistas, la revolución bolivariana de Venezuela, la revolución plurinacional de Bolivia, la revolución ciudadana del Ecuador y el debate intelectual sobre la colonialidad del poder. Una historia social diferente requiere de un marxismo diferente, un marxismo latinoamericano.

Entender a Mariátegui es también formularse preguntas que son a la vez tareas políticas sobre que pensar y que hacer: ¿Cómo construir la historia del Perú desde las luchas populares? ¿Cómo desmoronar la dominación en las relaciones de trabajo, de género, de etnia y de sentido común que nos ha impuesto el sistema? ¿Qué programa político requerimos para la liberación de los pueblos del Perú? ¿Qué partido requieren los trabajadores? ¿Porque es necesario el frente único? ¿Cómo cooperar con desarrollo integral de las organizaciones sociales-populares? ¿Cómo ganar la hegemonía en la gente? Quiero concluir con un fragmento de El hombre y el mito: “La burguesía se entretiene en una crítica racionalista del método, de la teoría, de la técnica de los revolucionarios. ¡Qué incomprensión! La fuerza de los revolucionarios no está en su ciencia; está en su fe, en su pasión, en su voluntad. Es una fuerza religiosa, mística, espiritual. Es la fuerza del Mito. La emoción revolucionaria, como escribí en un artículo sobre Gandhi, es una emoción religiosa”. José Carlos Mariátegui 16 de Enero de 1925.

 

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