LA LITERATURA COMO RESISTENCIA

LA LITERATURA COMO RESISTENCIA

Por: Carlos Castañeda

Gravitar en una esfera llena de academicismo o intentar escribir pomposos ensayos para el deleite de una pequeña minoría que hace gala de su lectura en un cóctel o dentro de la fanfarria literaria capitalina, es la celebración de la más ilustre decadencia; pues la preocupación no se centra en el desarrollo de la sociedad ni de la valoración del hermoso arte literario, sino que busca elevar el ego de algunos señorones que, inflados por la crítica, creen haber conquistado los altos estratos de las letras peruanas. Hacen caso omiso a la necesidad de bajar al llano para conversar con los más pequeños e invitarlos, de una manera alegre y novedosa, a ser parte del concierto de la palabra.

La escaramuza de las editoriales por la creación de escritores de barro, que aparecen solo para tomarse la foto y firmar centenares de libros que carecen de brillo, es sin duda la representación de una pequeña cúpula farandulera que profesa una creación ociosa y contemplativa, además de ser elementos funcionales a un canon que desprecia la rebeldía propia del arte creador.

Es una tarea de nuestro tiempo construir nuevos lectores, hacer de nuestro trabajo artístico un apostolado de amor y enseñanza. Los escritores debemos bregar por hacer un arte que acerque a nuestro pueblo, que lo haga partícipe de su proceso creativo, renovando en él las esperanzas de un mundo mejor, forjando en sus corazones la llama que incendiará la corrupción, explotación, ignorancia y todas aquellas taras que han dejado en la sala de espera a nuestra gente por tantos años.

Desde la instauración de la república criolla hasta los últimos gobiernos, el Perú se ha visto saqueado y confinado a un autismo forzado por el desinterés e ignorancia de las autoridades; es por ello que nuestros intelectuales deben asumir su rol histórico y crear mentes sanas, llenas de rebeldía para que nunca más se bautice a una generación con denigrantes epitafios.

Debemos romper los cristales en donde se rinde pleitesía a escritores que han vendido el alma por una contratapa, aquellos que cierran los ojos ante las demandas populares; acabemos con su indiferencia, matemos su elitismo. Ha llegado el momento de manchar de barro nuestro bien lustrado calzado e inundar con nuestra voz los barrios, mercados, colegios y demás centros de concentración de masas; regalemos un mundo diferente, construyamos una corriente cargada de esperanza y seamos la resistencia al gris que nos quieren entregar.

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  1. Los alimentos le sirven a nuestro cuerpo, el ejercicio alimenta nuestras buenas emociones, la lectura le sirve a nuestro espíritu. Todo ello nos vuelve sanos, felices, sabios y valientes. Finalmente nos hace mejores hombres.

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