LAS MENTIRAS TIENEN PATAS CORTAS

LAS MENTIRAS TIENEN PATAS CORTAS

Por: Alex Albornoz

El establisment peruano, a través, de las líneas editoriales de sus medios de comunicación suele defender a rabiar el arcaismo que a la fecha representa la caducidad del modelo neoliberal, en ese sentido el gobernador de Junín, Vladimir Cerrón, le asesta un buen –jab– al infame director del correo: «Haber instalado el pragmatismo neoliberal ¿acaso nos ha puesto al nivel de los Estados Unidos o Europa?»; y desbarata la replica de la homogenea posverdad del viejo orden moral, diciéndole: «créame que tengo más deberes que usted en esta patria», «despreocúpese de mi candidatura, tengo obligaciones con Junín».

La portada del diario el –Correo– que funge del panfleto de la derecha, a otrora, de la satanización con la que pretende siempre generar “miedo” en la gente de a pie, ha generado el efecto contrario al normalizar el tema en el plano cotidiano y evidenciando la continua –arremetida mediática– que se esconde tras una crisis agudizada en varios frentes, no solo, por los norteamericanos o los propios organismos internacionales financieros. Si al inicio la gente veía con cierto asombro la repentina migración venezolana al país, ahora se ha convertido en un problema social que es pan de día a día, con lo cual, las posturas en torno al problema se vuelven cada vez más diversas a partir de la busqueda de mayor información, porque lamentablemente este problema les afecta directamente; mas allá, del monólogo oficial de la gran prensa que se ha convertido solo en la caja de resonancia de la oposición venezolana en vez de emplazar al gobierno de turno de Vizcarra a que de una pronta solución. La gente ya no es ajena al tema y mira con molestía el descontrol migratorio inducido por el propio Estado peruano, que es el que ha posibilitado el ingreso masivo de los extranjeros y dejándolos a su suerte, se ha desentendido de su responsabilidad y eso ha devenido en un problema latente que incluso se ve reflejado en el incremento del indice de violencia en las calles a nivel nacional y sobre todo en la capital.

Pero, este problema social también expone los estragos que está generando el retorno de la ola neoliberal en la región, rompiendo los lazos de hermandad entre los pueblos del continente que se venía contruyendo años atrás. Sin visas, sin mayores fronteras. No hay que olvidarnos que fueron los gobiernos de izquierda en la región los que habían logrado avanzar en la consolidación de la idea de una «Patria Grande» y ese noble propósito lo han ido socavando propiciando conflictos innecesarios entre los pueblos por intereses geopolíticos encabezados por los gobiernos de turno de la región que conforman el –Grupo de Lima–, abiertamente plegado a la directriz de Washington.

En el Perú esta migración la viene cargando sobre sus hombros el –pueblo–, no así, la –casta peruana–. No ha sido precisamente la –élite peruana– la que ha abierto las puertas de sus casas para sus pares de la –élite venezolana–, que ha visto por conveniente irse directamente a Miami o Europa, desde donde propagandizan con sus millones la “dictadura” de la que huyen cómodamente, hartos de no poder recuperar el poder al se que se habían acostumbrado a heredar generación tras generación. Abajo, la realidad del impacto de la migración venezolana es otra cosa, las cifras de alrededor de solo 40 mil venezolanos que tienen un trabajo formal en el país se constrasta con el global de los casi 800 mil venezolanos que han ingresado al país, y ¿el resto de los migrantes? Los beneficiados por ahora es el sector privado que ve en los venezolanos, mano de obra barata.

La hipocresía del discurso de la falsa liberación y de democracia que enarbola el –viejo orden moral–, se evidencia cuando les importa poco o nada el «éxodo que atraviesa centroamérica», una crisis donde encaja muy bien el termino –éxodo humano– y en donde lastimosamente la ceguera y sordura internacional se ha impuesto, invisibilizando esa –crisis humanitaria– de las portadas de los medios de comunicación. En Haití, donde los gringos iban a veranear, es un país que no posee el «Oro Negro». Frente a ese panorama de contradicciones, en la ONU no han prosperado las voces de los guerreristas sobre Venezuela, la cuestionada “crisis humanitaria” que apuntalan, no ha sido considerada en esos términos, ni por la propia Cruz Roja internacional, asi como muchos países y otros organismos no gubernamentales alrededor del mundo. Por tanto, es evidente que la salida a la crisis que atraviesa este hermano país es –Política–, como bien lo señala el destacado periodista español, Ignacio Ramonet.

Sin embargo, los opinólogos a sueldo de los medios omiten información o replican –fakes news– que hablan de “dictadura” y otros relatos solamente sostenibles por ellos mismos, que en su mayoría, son desvaratados al exponer las terribles contradiccones de la “democracia” que dicen defiender. Se les cae esa careta, a la hora que tienen que admitir a los más de tres millones de peruanos que han migrado, que en su mayoría ha decidido irse en busca de una oportunidad laboral que escasea en el país. La diferencia sustancial es que ese grueso de peruanos no se fue en masa en un año o dos, sino como el resultado que ha ido desencadenando los estragos de un Modelo que se ha dedicado a profundizar las desigualdades de manera ininterrumpida en el tiempo desde su implemantación en los años noventas, lo que, da cuenta de su inninente caducidad.

La portada de el –Correo– y los titulares del resto de la prensa mediática, ciertamente deben ser tomadas como una suerte de propaganda gratuita, de la misma manera como lo fue el grueso favor que generara el twitter de Cristian Meier en el año 2018, al cuestionar a dos peruanos de otra condición social, Gregorio Santos y el propio Vladimir Cerrón, por tomarse un cafécito en un Starbucks del centro de Lima. Encima de “marrones y rojos”, se toman enserio la transformación de la patria, pareció ser el murmullo que sostenian en su momento alebrestados. Y claro, que se lo toman en serio, por eso mismo, los “dueños del Perú” convirtieron el tema con el que quisieron golpearlos en una tendencia. El determinismo de su clasismo salto a la luz y la noticia paso a ser casi una anécdota que se viralizó en las redes sociales.

En ese sentido, no cabe duda, que la portada de –Correo– debe entenderse como ese “jalón de orejas” que más bien le quieren propinar a Vero Mendoza para que se alinee al formato de la “izquierda” que ellos recetan. En esa línea –Perú 21– dedicó una Editorial a Vero diciéndole: –Zurda y sorda–; dejando en claro que ellos son los “dueños de la verdad” y los que señalan el “camino correcto” de la politica dentro de su elenco estable. Por supuesto, que ese show mediático solo les genera ciertos resultados con la izquierda liberal, esa que es ambigua y que viene fracasando hace décadas, incluso en el terreno de la ideas, donde son arrinconados por los opinólogos de la televisión que gustan de chamuyar mucho, sin decir nada. «La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio», decía el filósofo, Cicerón.

Falsa democracia
Lo que parece ser insostenible cada vez más en el imaginario de la gente, es que, esta «democracia neoliberal» en más de 25 años de hegemonía del Modelo, no ha podido ni siquiera concretar la entrega de los títulos de propiedad al pueblo peruano olvidado en los mal llamados –asentamientos humanos–; y aun así, los voceros de las derechas tienen la desvergüenza de lanzar sus minucias contra una Venezuela, que pese a todos los asedios y cercos que soporta, ha tenido la capacidad de entregar más de 2 millones 600 mil viviendas para el pueblo historicamente carente de un techo propio. Saque usted simples cálculos promediando entre unos 4 u 5 miembros por familias y se responderá, asi mismo, a ¿cuánto asciende la cifra de venezolanos con techo propio? gestionado desde la base de este –derecho humano– que es priorizado por la revolución bolivariana, a través, de un Ministerio de Vivienda que vale –por lo que hace y no por lo que dice– o milonguea.

En el Perú este modelo neoliberal no ha podido hasta ahora –reconstruir el Sur del país luego del terremoto del 2007– y no ha podido ni avanzar con eficiencia en la –Reconstrucción del Norte–, tras el desastre que dejará el fenómeno del niño costero en el 2017. Y aun así, algunos cándidos repiten mecánicamente el coro oficial, odiando por encargo y encima asumiendo nuestra falsa democracia como ejemplar. Las diferencian con un Estado humano eficiente saltan a la luz, en Bolivia cuando un desastre natural deja a las familias sin hogar, el Estado plurinacional se encarga de que recuperen sus hogares. El dolor por la perdida y el trabajo de toda una vida, no tiene porque esperar décadas de ineficiencia estatal.

No cabe duda, que frente a los diversos vacíos que genera este Modelo, el denominado –Grupo de Lima– es esa vergüenza que tenemos que soportar todos los peruanos fruto de esa lógica del «perrito faldero», como bien el lobista PPK se encargó de dejárselo en claro a los EEUU a nombre de todo el Perú. Así es, como espectamos todos los peruanos esta falsa democracia, que ¡ay! siguió muriendo.

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