LA VÍA DE LOS HECHOS

LA VÍA DE LOS HECHOS

POR: DIEGO NEYRA

Todas las movilizaciones contra la oligarquía, las transnacionales o los gobiernos de turno que han sido efectivas durante el siglo XXI peruano han sido aquellas que han pasado a la vía de los hechos: Andahuaylas, Río Blanco, Bagua, Conga, Tía María, ley pulpín, huelga magisterial, Las Bambas, etc. Estos son los verdaderos acontecimientos históricos que han marcado la línea divisoria entre los intereses de la oligarquía criolla y los de las clases productoras y trabajadoras del país. Solo ante estos hechos materiales, innegables, inocultables, como son las paralizaciones del saqueo, la resistencia a la invasión del territorio, la toma de tierras y la movilización hacia Palacio, la oligarquía y sus medios de comunicación han entrado en pánico, en nerviosismo y han mostrado su verdadero rostro fascista y dictatorial. Esto se explica porque no toleran la pérdida o el retraso de ningún centavo de todo lo que succionan de la tierra de los campesinos y la espalda de los trabajadores.

Lo demás: reuniones por la gran unidad, cumbres de los pueblos, pronunciamientos, marchas a Plaza San Martín, batucadas, entre otras, alejadas de los hechos materiales, históricos, y priorizadas sobre ellos, son entelequias poco lesivas para la oligarquía.

Las fuerzas sociales y políticas que se precien de querer recuperar y salvar el Perú de los saqueadores deben aprehender estas verdades mostradas por la historia contemporánea para construir su estrategia de victoria. Otra cosa es caminar hacia la heroica derrota.

Es pertinente, por ello, señalar las desvencijadas estrategias que no tienen en cuenta lo señalado. Por un lado, están aquellos que propugnan la vía conciliadora. Queriendo arrastrar a todo el pueblo a asumir las consecuencias de su derrota en los 90 (son los sobrevivientes de la izquierda unida), propugnan que no hay condiciones para la vía de los hechos, que el único camino es virar al centro y así construir la “más amplia unidad” con los ex ministros de los gobiernos neoliberales. Tienen mucho que perder: sus prebendas sindicales y la posición de clase media que estas les han permitido. Por eso no dudan, en determinados momentos, en asumir el discurso de la CONFIEP para atacar a líderes sociales (véase la sumisa amistad y la fraternal concordancia de ideas que le profesa Rolando Breña a Roque Benavides en el libro sobre Conga del prominero César Cabrera), o en reiterar la postura del Ministerio del Interior acusando -cual soplones- a los profesores en huelga de pertenecer a Sendero Luminoso.

De otro lado, están aquellos que propugnan la vía institucional. Dependientes del financiamiento y las posturas de ONGs extranjeras, esperan ser reconocidos por su labor congresal y su supuesta superioridad intelectual y moral. Creen ser los dueños del voto popular y se sienten héroes por las diatribas que les profiere el fujimorismo. Esperan con calma, pues la necesidad no les apremia, al 2021 para ganar, democráticamente, unas elecciones restringidas por la dictadura mediática y la constitución fujimorista. En el fondo, le temen a la movilización popular y a lo único que aspiran es a ser representantes de las clases populares pero por la vía institucional neoliberal. Por eso, cuando las comunidades se movilizan y toman de hecho las vías de las transnacionales, llaman tímidamente al diálogo, asumen una posición paternalista y consideran al conflicto secundario, susceptible de ser resuelto por su buena mediación.

Finalmente, estamos aquellos que creemos que la vía de los hechos es la única realmente efectiva para delimitar los campos y enfrentar de igual a igual a la oligarquía y sus medios. Que la vía electoral es útil y posible de ganar en tanto la vía de los hechos haya logrado demostrar quiénes estamos del lado de la patria y quiénes del lado de los bancos y las mineras.  Pero la vía de los hechos no logra suficiencia si solo se queda en el pliego de reclamos, en la lucha local y en la mesa de diálogo. La vía de los hechos puede ser victoriosa en este momento si las paralizaciones, movilizaciones y tomas se presentan en tal cantidad, intensidad y coordinación nacional que el país se vuelva ingobernable para los saqueadores. Las comunidades, los productores y los colectivos de trabajadores deben, por ello, construir canales de lucha conjuntos, efectivos, contundentes, con una plataforma política y liderazgos fuertes. Quienes aspiran a liderar, por su parte, deben descartar las vías anteriores, pues, por muy radicales que sean sus discursos, si no asumen la vía de los hechos, los hechos seguirán siendo dominados por los saqueadores.

Una post data: la vía de los hechos ha sido asumida desde siempre por la oligarquía. En cada uno de los ejemplos mencionados, no han dudado en despreciar su propia institucionalidad y han recurrido a la tortura, la masacre, la criminalización, la invasión de la propiedad privada y comunal, la difamación, la extorsión, la prisión y el Estado de emergencia. Que nosotros propugnemos la vía de los hechos, sin recurrir por supuesto a sus crímenes, nos permite mostrar la contienda en su real dimensión y, en ese sentido, las verdaderas posibilidades para vencer.

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