LA IZQUIERDA HA MUERTO

LA IZQUIERDA HA MUERTO

POR: MARCO SIPAN

“…Ya es suficiente de derrota y desencanto, ya es suficiente de repeticiones vacías de lo que nunca ocurrió”. Carlos Pérez Soto

“La realidad está definida con palabras. Por lo tanto, el que controla las palabras controla la realidad”. Antonio Gramsci               

Los resultados de la elecciones para la constituyente del 78 en el siglo pasado dieron origen a que las diferentes fuerzas políticas que levantaban el socialismo y la revolución como los elementos fundamentales de su discurso político plantearan alianzas electorales (Alianza Revolucionaria de Izquierda), que después quisieron elevar hacia alianzas políticas (Unión de Izquierda Revolucionaria o Vanguardia Revolucionaria), incluso se hicieron algunos procesos de unificación (como el Partido Unificado Mariateguista).

Los dirigentes de estas agrupaciones convencidos de la ruta electoral buscaron unificar esfuerzos, comenzaron a producir el contenido del concepto “izquierda”, que por supuesto no es el mismo que hoy tienen. Elevaron este concepto por encima de sus identidades (trotskistas, maoístas, estalinistas, guevaristas, mariateguistas), dejaron los clichés que los habían diferenciado por años y pasaron a ser LA IZQUIERDA PERUANA.

Decirse de izquierda para estas agrupaciones era reducir su carácter revolucionario. Midieron sus fuerzas, hicieron sus sumas (cuántos cuadros, cuántos comités, con cuántos recursos contaban, locales, sindicatos e imprentas) y comenzaron a marketear la idea que juntos eran la segunda fuerza electoral y juntos podrían llegar a Palacio de Gobierno.

Era evidente en esos años que cuando se hablaba de izquierda, se refería a la revolución, al socialismo, al marxismo y a la toma del poder. Las principales fuerzas que decían estar en pro de la revolución social se fueron incorporando progresivamente, excepto Sendero. Finalmente las otras organizaciones minúsculas ingresaron a este concepto. Los Partidos Comunistas (PCs) tuvieron sus reparos, pero igual se integraron; su concepto de “comunismo” se subsumió en la gran y elástica idea de izquierda. “Lo izquierdista” se volvió hegemónico, lo revolucionario una corriente, posteriormente un momento futuro, y ese momento cada vez más y más lejos.

Al principio hubo intentos fallidos pero luego tuvieron un momento de auge, con Izquierda Unida, donde intentaron construir pueblo, pero mientras los cuadros de base con mucho ímpetu trabajaban en la organización pensando que el socialismo se acercaba, los dirigentes de los partidos, sucumbían ante el “cretinismo parlamentario”. La militancia de las fuerzas revolucionarias convertida en bases de la Izquierda Unida, tanto en regiones como en Lima, fue traicionada. Los dirigentes se volvieron jefes de sus organizaciones y se mantuvieron hasta que las mismas organizaciones desaparecieron, desencadenando en una gran dispersión. Salvo los PCs que sobreviven hasta hoy con unos cuantos militantes.

Esa generación tuvo una élite, un sector de militantes con una condición privilegiada a la hora de tomar decisiones y de interpretar la realidad, eran los que podían plantear la estrategia a seguir, o simplemente quienes más de beneficiaron, algunos ya murieron y otro hoy son la izquierda reconocida en los medios: Manuel Dammert, Javier Díez Canseco, Alberto Moreno, Alfonso Barrantes, Rolando Breña, Jorge del Prado, Aída García Naranjo, Genaro Ledesma, Ricardo Letts, Rosa Mavila, Edmundo Murrugarra, Guillermo Nolasco, Santiago Pedraglio, Carlos Tapia, Susana Villarán, Henry Pease, Antonio Zapata, Carlos Iván Degregori, Nicolás Lynch, Sinesio López entre otros conocidos. Pensaban que si estaban juntos, irían sin obstáculos hacía Palacio de Gobierno. Si bien no declaraban que en su agenda la revolución ya no estaba, en la práctica, la habían abandonado. El socialismo ya no era parte de sus anhelos. La traición luego que sus utopías personales habían sido tentados por el establishment, fue el corolario, de un sinfín de zigzagueos y concesiones. Una generación que se llenaba de maniobras y se vaciaba de principios.

¿Pero acaso las organizaciones de izquierda no existían desde antes de los 70s?

Existían  organizaciones revolucionarias  que buscan representar a los sectores populares. La identidad de esas organizaciones partía del concepto de REVOLUCIÓN.  Incluso José Reñique en su libro “Incendiar la Pradera: Un ensayo sobre la revolución” hace un esfuerzo por narrar esa historia de la radicalidad en el Perú, y ubica esta radicalidad “moderna” desde Gonzales Prada, pasando por las guerrillas de los 60 e incluso el mismo Sendero, y por supuesto también a la propia GENERACIÓN DE IZQUIERDA como un proyecto radical más.

En  nuestra historia política hubo proyectos  con la intención  de emancipar a los desposeídos sin recurrir o provenir de la izquierda. José Carlos Mariátegui  en su debate con Luis Alberto Sánchez dijo: “no me llame nacionalista, ni indigenista, ni pseudo-indigenista, pues para clasificarme no hacen falta estos términos. Llámeme, simplemente, socialista”, lo cual precisa  su intención de hacer de la idea de socialismo un concepto de  identidad, para la época.

En los años 30, son los comunistas, los apristas y los anarquistas, los que van hacer los grupos contenciosos con su propia identidad, simbología y discursos. En los 40 y 50, el PC es “bolchevizado”, por decirlo de alguna manera, ahí tampoco la idea de la izquierda fue asumida como eje de identidad. En los 60,  son los guerrilleros con sus propias identidades los protagonistas de la época,  donde  las ideas de revolución y socialismo, se expresan nítidamente (el MIR, sin embargo ingreso la nomenclatura de izquierda por esos años). Pero es a partir de los finales de los 70 y entrados los 80, que los diversos grupos de jóvenes revolucionarios procedentes de distintas matrices alcanzan a constituirse como generación. Esta idea de generación no tiene en lo etario su punto central, sino como dice Ortega y Gasset “son las ideas del momento histórico lo que la constituye”.  Finalmente en los 80, están marcados por la decisión de la participación electoral, y es eso lo que está ligado a la constitución de la idea de izquierda. La utopía socialista aun iluminaba el camino, a inicios de esa década, pero no fue por mucho tiempo

Cabe resaltar que la ruta de las armas elegida por Sendero, que nunca se asumió de izquierda, no solo fue un fracaso, sino fue un costo terrible para el pueblo; su concepto, el de “guerra popular”, fue lo que les dio identidad.

En los 90 el fujimorismo les dio el golpe fatal a esta generación que hasta el día de hoy vive reciclada en universidades, en las burocracias sindicales o en las ONGs, dando  un giro total a sus compromisos, ideales y utopías; se  alejaron de todo lo que suene a revolución, debido a la represión de la dictadura neoliberal,  que bajo el pretexto de la lucha contra subversiva hacia Sendero, se ejerció por esos años.

Desde ahí, el miedo gobernó a todos, andaban cada quien por su lado, demostrando las grietas sociales que habían permanecido ocultas cuando todos marchaban por la revolución. Estas grietas son cuestiones sociales transcendentales, que se anidaron también en las agrupaciones de Izquierda, el centralismo limeño, todo se decidía en Lima, los militantes de provincia eternos postergados; pero también el machismo se exponía con crudeza, las mujeres se fueron a luchar por ellas; su racismo y su elitismo cultural demostraban que su marxismo eurocéntrico solo servía para contemplar los dramas de la historia desde sus salones de clases en San Marcos y La Católica, adocenando a los espíritus inquietos, volviendo viejos a los jóvenes.

Afirmar que la izquierda ha muerto, no alcanza a la ideas de la “lucha por la justicia y emancipación de los desposeídos”, porque estas estuvieron desde antes de la identidad de la izquierda; además ni la crueldad de la colonización pudo contener la rebeldía de nuestros pueblos, que siguen buscando emanciparse hasta ahora del yugo de sus de las élites dominantes.

Nos sirve de mucho la teoría de la acción colectiva, en especial, de Charles Tilly para entender a “la izquierda” o mejor dicho la generación que se autodenomino “la izquierda”, como un fenómeno político, como un objeto de estudio, como una acción colectiva contenciosa durante una época de la historia política del país, pudiendo así conocer quiénes fueron los promotores, sus repertorios, sus identidades, con qué recursos contaron, que oportunidades tuvieron, que contenidos utilizaron en sus discursos y que nivel de éxito tuvieron, así como las cosas dijeron y no cumplieron, peor aún qué traicionaron.

A partir de lo expuesto, queda claro que cuando me refiero a  la izquierda, hago referencia a una identidad relativamente nueva, que apareció en un momento concreto, que fue fruto de una generación que surgió como una respuesta a una situación política y que intentó nuclear a los socialistas, comunistas y reformistas, con la pretensión de llegar a ganar las elecciones y posteriormente el poder.

La decadencia de esta generación 

Con la crisis de la izquierda,  se notaron con mas nitidez las diferencias de carácter social de la élite de izquierda, la mayoría con apellidos europeos, “blancos” (no solo por la piel), con residencia en los distritos mesocráticos de Lima, todos o casi todos, hombres. Todos arrepintiéndose de sus exabruptos juveniles. Tanto es así, que casi no existen textos de la historia de la izquierda escritos por ellos, porque hoy se elevan como grandes demócratas y no quieren exponer su pasado de aprendices de brujos. Los sectores clasemedieros izquierdistas han solo rumoreado un corto relato donde narran que, en sus años de activismo de los 60 y 70, su discurso radical correspondía a la Nueva Izquierda. Con ello querían sintonizar con las reflexiones sobre la New Left que había en Inglaterra y Estados Unidos.

Sus militancias veían que mientras ellos se acomodaban, se iban por maestrías al extranjero o simplemente se esfumaban de la política para “arreglar” sus vidas,  ellos (los militantes de base) eran los que se quedaban sin trabajo, en la miseria, con las torturas en sus cuerpos, sin profesiones y a veces hasta sin familia, es así que prefirieron arriar sus banderas y los abandonaron.

Los dirigentazos se escondieron en sus cubiles de invierno y se atrevieron a salir cuando el fujimorismo se caía, momento donde ya no atraían a las muchedumbres, culpando al marxismo, incluso diciendo que la izquierda revolucionaria es un grupo dentro de la gran izquierda, tratando de desteñirse; y para engatusar a nuevos protagonistas, dijeron que la izquierda también son los ambientalistas, los indígenas, las feministas, entre tantos más, y aun así, no llenaban sus locales. Convocaban movimientos sociales y  estos jamás asumieron la identidad política de izquierda, pero estos dirigentazos no tenían interés de construir sus propias bases en los sectores populares, se contentaban con sus pequeños grupos de amigos y buscaban representar cualquier asociación de comerciantes, de vivienda u otro similar  para entregárselos como votación a Toledo y después cobrar el favor en su gobierno, siendo ministros y funcionarios.

Con Toledo, comenzaron a decirle al pueblo,  que se había instaurado una primavera democrática para el país,  de un día a otro nos habíamos librado de la dictadura, claro solo con ese discurso lograron acceder a esos puestos en el gobierno y consultorías, así como beneficios para sus sindicatos y cooperativas.

El gobierno de Toledo baleaba a jóvenes en las protestas sociales de Arequipa y Puno sin embargo ellos seguían gritando: ¡Defendamos la democracia! Recuerden que ocurrió la masacre en Bagua durante el gobierno de García, donde el premier de ese entonces hoy anda del brazo de la izquierda,  este hecho dejaba en evidencia que la dictadura neoliberal nunca había caído, pero aun así seguían diciendo hay que defender la democracia. Claro los muertos awajún y wampís no eran sus muertos.

Posteriormente,  en vez de buscar  un cuadro entre sus nuevas generaciones, levantaron a Humala y les mintieron al pueblo diciendo que era un izquierdista más. Hubo muertos en el conflicto de Conga, Espinar y en Tía maría. Solo se fueron cuando los botó, y aun así, seguían gritando ¡Defendamos la democracia!. Javier Diez Canseco pudo ver como toda su trayectoria, su ideología y su estrategia se hacía añicos en unos días por unos cuantos cretinos parlamentarios. Él, de quien dicen fue el mejor cuadro de la izquierda, había entregado en una bandeja su propia cabeza.

En estos últimos años inventaron su monstruo fujimorista: Keiko. Sus ONGs amigas recibieron millones de dólares del extranjero para luchar contra el fujimorismo y Keiko les enrostró que la política se hace con las masas aunque sea con clientelismo pero nada sin ellas y alcanzo un 40% de respaldo electoral. Pero esta izquierda al dejar de ser marxista y convertirse en liberales y posmodernos se creen ahora que son la “sociedad civil” dueños del Estado, que según ellos, lo  defienden de los corruptos y radicales. Para ellos ya no existen partidos enemigos, sino competidores. Como repiten en sus clases: la izquierda debe liderar un consenso de centro.

¿Y la revolución camaradas?

Eso es de irresponsables, de aventureros y provocadores les dicen a sus alumnos. De esta manera han formado a las nuevas generaciones que repiten lo mismo, que no quieren crear partido, ni militar, lo que quieren es hacer talleres con las ONGs con “voluntariados” y luego ganar becas e irse al extranjero y regresar cuando allá un gobierno de centro para entrar a chambear, cabe resalta que algunos terminaron haciéndole los discursos al lobista gringo de PPK.

La revolución los aterra. Eso es de cholos pobres provincianos y resentidos es lo que dicen. Lo exitoso es entrar a PROMSEX, IDEA INTERNACIONAL, AMNISTÍA o TRANSPARENCIA y todas las ONGs financiadas por USAID.

Con todos sus nuevos discursos teóricos de las modas europeas, han fraccionado todo, y la palabra izquierda se volvió más elástica, donde pueden caber todos en teoría. Aun así, en 30 años después de la idea de la revolución, no han podido juntar a nadie, los exministros, congresistas, y funcionarios  de García, Toledo, Ollanta, PPK, hoy repiten la misma estrategia de hace 30 años, querer la unidad las izquierdas, en plural. Y ahora piensan que por hablar de lo diverso, de lo fraccionado, de los pluris, de los multis, las nuevas radicalidades de agendas particulares pueden ser sus bases y con eso llegar al gobierno, es decir pura maniobra.

¿Pero es incorrecto participar de las elecciones?

No. El problema es que esta izquierda tiene menos que un programa mínimo, un plan de gobierno detallado a lo mucho. Eso fue el plan de “la gran transformación” que le hicieron a Humala y que este la tiro al tacho, pero lo hacen para que le sea fácil capturar un candidato, y decir estamos de acuerdo en el candidato, en el frente y el programa. Pero sin un programa máximo, no hay horizonte, se pierden de vista los principios, no hay estrategia de revolución. Y se termina como Susana Villarán, no solo por la corrupción, sino el proceso, ya que hoy nadie sale a decir que estuvo con ella, hasta Fuerza Social se lava las manos. Acaso no celebró la izquierda el discurso de Susana que decían que les “lavaba las cara”, acaso no dijeron que era la izquierda moderna, liberal, democrática, que ella era presidenciable. Incluso que la izquierda había podido reinventarse. No salieron decenas de jóvenes de la católica a decir que ahora si se podía ser de izquierda, que no hay problema en ser caviar, de que se puede ser “pituco” y ser de izquierda. Pero las ideas de Susana Villarán, el mínimo plan político, las maniobras políticas, las expectativas políticas que tuvo y el pragmatismo electoral, Son los mismos de toda la izquierda, sin horizonte socialista, sin entender que todo gira por la toma del poder. Pensar que no es necesaria la revolución para transformar el país, es lo que la llevo a estar en el lugar donde está hoy. Y como bien dice el marxismo “el ser social determina la conciencia social”, el resto de su generación ha pasado por los mismos acontecimientos históricos, los mismos traumas que a todas luces han determinado su misma forma de pensar.

Solo con el horizonte socialista se puede imaginar una revolución y asumir el sacrifico de conquistarlo. Solo así se pueden borrar las diferencias, solo así se puede atraer a las nuevas generaciones que están asqueadas del país que heredan. Solo la revolución puede unir al país en contra de sus enemigos, solo la revolución puede movilizar a la gente para tomar el poder, solo la revolución puede traerse abajo a la dictadura neoliberal y recuperar nuestra soberanía y nuestros recursos naturales, solo la revolución puede hacer de los pobres y miserables, ciudadanos plenos, solo con revolución se puede abrir un proceso constituyente y cambiar la constitución a favor del peruanos, solo con revolución se puede construir pueblo, solo con revolución se puede imponer la unidad.

La izquierda ha muerto, nosotros no la hemos matado, pero si es responsabilidad de la nueva generación enterrarla. Es el momento para que una nueva generación de radicales provincianas, cholas, misias  puedan convocar a una revolución. Quienes dicen que no hay condiciones para una revolución son los muertos de la izquierda, los viejos, y los jóvenes izquierdistas, quienes no coinciden en sus estructuras mentales que  en el Perú pueda triunfar el socialismo. Si esa es la nueva izquierda pos revolucionaria que quiere construir Verónika y su equipo, nosotros no somos de izquierda.

Hace aproximadamente un mes escribí un artículo titulado el “Final de los dueños de la izquierda”, donde se reconocía una nueva izquierda regional, hoy creo que es insuficiente ese término. Pues una izquierda que solo tenga como eje de articulación lo electoral, ya sabe que no es nueva, aunque ahora sean marrones los que la proclamen. Por ello es importante reconocernos como socialistas, como revolucionarios, marxistas y estamos convencidos que conquistaremos el poder. No necesitamos una inscripción electoral solamente sino un partido para la revolución. Concluyo con esta cita del gran Amauta:

“Yo no sé hablar unciosamente, eufemísticamente, mesuradamente, como hablan los catedráticos y los diplomáticos… No aspiro al título de hombre imparcial; porque me ufano por el contrario de mi parcialidad, que coloca mi pensamiento, mi opinión y mi sentimiento al lado de los hombres que quieren construir, sobre los escombros de la sociedad vieja, el armonioso edificio de la sociedad nueva”. José Carlos Mariátegui

 

Posdata: Estas líneas no son para los muertos, sino para los vivos, que aun duermen.

 

This Post Has 10 Comments

  1. Excelente artículo, yo ya tengo 63 años y sigo creyendo en la revolución, muchos llamados izquierdistas están muertos en vida, la aspiración de las masas no es por la sobrevivencia angustiosa y dolorosa, la aspiración de los que alguna vez asumimos nuestro rol en la lucha social es que un día no muy lejano cambie todo este sistema capitalista neoliberal y se instaure el socialismo, dicen que no se puede? Sólo los cobardes nunca podrán.

    Hasta la victoria siempre….!!!!

  2. Tanto Floro para redundar en lo yá conocido. Susana Villarán fué caudilla de Fuerza Social una corriente de centro Izquierda. Las distintas corrientes de la izquierda socialista peruana siempre han buscado la unidad de frente único para la acción directa y para la acción electoral.
    Ello no implica responsabilidad solidaria con los errores, desviaciones o crimenes de algún integrante del frente único.
    Solo el senderismo dogmatico terrorista jamás buscó la unidad democrática y popular. Asimismo la izquierda socialista peruana jamás se hizo responsable solidaria de los crimenes de terrorismo genocida del senderismo pese a que siempre se reclamaron comunistas y marxistas.
    La izquierda socialista señores no ha muerto, ella vive en el corazón de los trabajadores y del pueblo combatiente que se moviliza contra los nuevos dueños del Perú las multinacionales imperialistas y la gran burguesía tradicional y la emergente.
    Sólo los revolucionarios de internet y de tertulias literarias le hace juego al oportunismo pro senderista que busca culpar a toda la izquierda -sin distinción- de los crimenes de corrupción de Susana Villarán. Le hacen el juego y un gran favor a la derecha neoliberal proyanqui que editorializa desde el Comercio contra la izquierda socialista y contra líderes como Verónika Mendoza que representa lo más sano de la política nacional.

  3. Muy bien Marcos Sipan. No arriamos las banderas, desde nuestras trinchera …. hasta la victoria final.

  4. Se le olvidó decir que hay izquierdistas que se derechizaron (como el ex maoista Héctor Becerril, o Marta Chávez), o familias de izquierda que viraron al lado opuesto (los Mariátegui). Sería importante tratar si el populismo se está volviendo de extrema derecha (con racismo incluido), como está pasando en el mundo.

  5. Yo soy de derecha (Locke, Bastiat) pero igual me pareció muy interesante y bien escrito el artículo.
    Evidentemente no estoy de acuerdo con la postura de la revolución socialista, pero me gusta la sinceridad en decir su ideología sin la poses de muchos izquierdistas “modernos” (la contraparte es la “derechita cobarde” como la llama Tertsch).
    Quizá la falta de una izquierda que se la crea y una derecha de verdad ( y no los penosos mercantilistas sin ideología que ni saben decir que son algo) es lo que nos falta para una política de verdad

  6. Señores mientras la izquierda no comprenda que la derecha es la verdadera representante del materialismo puro y duro, y más bien representa al idealismo utópico y humanista , siempre fracasará en el intento de avanzar hacia sus grandes objetivos.

  7. Me parece una buena autocritica ideologica y partidaria, solo que no me gustó el final, eso de tomar el gobierno por la fuerza sin padar por las elecciones ni siquiera paso por Venezuela, porq Chavez fue elegido democraticamente, lo mismo Maduro como sucesor deChavez como primer vice presidente y la no tan clara reeleccion como presidente, asi que su proposicion sobre que revolucionarismente se tome el poder que no pudieron hacer en tiempos wue todo valía , tratar de aplicarlo hoy es una utopia , pues bastaria que el gobierno de turno pida apoyo militar extranjero para aplastar un intento de golpe de estado con el consiguiente derramamiento de sangre , si quieren ser una opcion primero van a tener que hacer una depuracion total a nivel dirigencial y donde la izquierda adopte una politica mixta como China y Rusia donde mantienen su ideologia pero incorporando parte de la ideologia capitalista para el progreso y adelanto del pais y en esto China fue el primer pais que basandose en las experiencias de paises comunistas que por cerrarse o aferrarse a su ideologia tocaron fondo con quiebra economica e inclusive recurrirndo s paises capitalistas para lecantar su economia . China no necesito pasar por esta experiencia para darse cuenta que por aislarse politicamente de paises capitalistas pasar por experiencias igual a Rusia y hoy es un pais lider mundial en economia y el unico pais que se aferra a su politica es Cuba y sufre todo tipo de escasez y se niega a abrirse al mundo tras mas de 50 años de comunismo y no digan que eso mejorara si no lo a hecho en casi 60 años de revolucion, hoy ningun pais netamente comunista puede sobrevivir economicamente consumuendo solo lo que producen pues esto se agota, y para muestra fujense en los paises europeos que actualmente adoptaron gobiernos de izquierda formados antes en un sistema neoliberal, aplican ambas tendencias y sobreviven sin caer en el desastre economico. Por si acaso yo soy de derecha y de casualidad me encontre con este comentario lo lei y quise dar mi opinion pues lo que lei es para todo publico.

  8. Buen articulo,es verdad asi como gente de derecha ideologica vira hacia el centro e izquierda…hay tambien gente de izquierda que se vuelve contra ella misma e incluso se convierte en su archienemigo.La historia es prolifica en estos casos de renegados y traicioneros…pero eso es parte de la dialectica incluso los conceptos son relativos..en general ser de izquierda es identificado como aquel qie desea cambios en sus sociedad para que esta sea mas justa.nada es absoluto si no de la URSS patria sovietica osea de los trabajadores no hubieran salido los nuevos oligarcas quienes salieron justo del PC ruso.sigo pensando que todo lo acontecido es parte del proceso y que la utopia de una sociedad revolucionaria esta aun vigente y en permanente evolucion y que los conceptos de las sociedades burguesas muy bien implantadas de todas maneras desapareceran para dar luz a la nueva sociedad en construccion.

  9. Espana no son sus politicos ni sus reyes, su actitud no tiene ninguna justificacion, ?no conoce el 2 de Mayo?, habia un rey despreciable y unos ministros afrancesados, pero el pueblo estuvo a la altura, y si llegara el caso, cosa que yo creo improbable de una agresion exterior, no lo creo posible, la gente honrada estaremos a la altura.

  10. El dia llegará “hombres de poca fe” el país comprensdea como producto de sus carencias
    que el viraje politico debe darse,pese al treme damente millonarip sabotaje de los grupos de poder contra cualquiera “que intente levantar la
    cabeza para revelarse”.
    Mas temprano que tarde los titulares y campañas mediaticas en los medios de comunicación derechistas ya no tendrán el efecto que hoy ostentan ,porque serán mas las
    masas empobrecidas las que avanzarán sin miedo hacia un sistema mucho mas justo
    y esa posibilidad les duste o no será con la
    izquierda comprometida.

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