LA HUMANIDAD CONTINÚA ATROPELLÁNDOSE MUTUAMENTE

LA HUMANIDAD CONTINÚA ATROPELLÁNDOSE MUTUAMENTE

POR : VECKER EDUARDO

Toda la tierra ahora habla de una enfermedad, denominada Coronavirus 2019 (COVID-19), cuya información encuentras por donde camines. Ha llegado a tal punto, que ha perturbado la paz de la nueva generación, quienes en su inocencia; acostumbran dormir y despertar con una noticia relacionada a esta pandemia, que está dañando el estado emocional de nuestros hijos.

Este mal, para muchos se ha convertido en un infierno y para otros en una oportunidad de volcar sus pensamientos y sentimientos a una vida espiritual que obedece a las normas divinas, cuyos mandamientos lo encontramos en la Biblia.

Pese a grandes sucesos y conflictos, los hombres continúan en sus andanzas, en sus placeres, siguen comiendo y bebiendo. Los comerciantes siguen vendiendo y comprando. La humanidad continúa atropellándose mutuamente por alcanzar el puesto más alto. Los amantes de la vanidad, siguen aglomerándose en los antros de juego. La humanidad no puede despertar y ver las atrocidades que cometen a diario, vivimos en el umbral de grandes acontecimientos que se acerca a su final, gracias a que prevalece la más alta excitación por el ego individual.

Lo que más pena o indignación ha provocado en la mayor parte del mundo, es ver la insensatez de muchas personas. Seres racionales por si aún podemos llamarlo así, hasta el momento no pueden ver más allá de sus ojos, no pueden observar lo que realmente acontece, mucho menos escuchar el mensaje que nos trae esta pandemia. Es una triste realidad ver humanos que no logra respetar el aislamiento social y el protocolo de salubridad, por irresponsabilidad o por la necesidad de tener que salir a buscar el pan. Es lamentable ver personas pudientes exponer de tal forma a sus hijos, aun teniendo el conocimiento y escuchando las restricciones.

Aparte de la crisis sanitaria que estamos viviendo, lo que se ha confirmado es que, desde hace muchos años atrás, estamos viviendo una crisis de valores y principios.

Es indescriptible la corrupción prevaleciente. Cada día trae consigo las revelaciones de luchas políticas, cohechos y fraudes. A diario se denuncia violencias, anarquía, indiferencia para con los padecimientos, brutalidades y muertes alevosas. En cuanto a grandes masas ya no hay unidad, excepto cuando los hombres se confederan para realizar sus propósitos egoístas. Las huelgas se han vuelto un asunto común, y los hombres dominados por espíritus inmundos quitan la vida a varones, mujeres y niños.

El estado actual de las cosas muestra y declara que tiempos de perturbación están por caer sobre nosotros. Los medios de comunicación están llenos de noticias sobre una crisis que va estallar dentro de poco, cuyos intereses demandan de los grandes sistemas que manejan la industria, a través de un monopolio controlado, sin importar la democracia y el clamor del pueblo, son ellos quienes nos robaron el derecho a todo y oprimen nuestro trabajo, manipulando el mercado nacional e internacional.

El Perú, necesita de una generación que este preparada y fortalezca el hábito del estudio sobre la realidad, para que así pueda renacer nuestra esperanza con los nuevos líderes pensadores y críticos que argumenten y replanteen las soluciones a las problemáticas sociales desde los espacios en donde puedan desempeñarse. Con ellos, podemos recuperar la dignidad de una falsa democracia y recuperar los derechos que nos la han arrebato gobierno tras gobierno.

Es mi deseo que, nos arriesguemos más en reflexionar y recapacitar, con el propósito de armonizar nuestras relaciones interpersonales y derrocar este mal que prevalece. Alimentar nuestras acciones de valores morales y éticos que nos ayude a ser mejores ciudadanos y ciudadanas y podamos actuar con justicia.

Solo hay dos caminos: hacer el bien o el mal, eres tú, quien debe decidir ahora. Te comparto esta cita bíblica:

“Porque la paga del pecado es muerte, más las dadiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”. Romanos 6: 23

 “El que ama la instrucción ama la sabiduría; Más el que aborrece la reprensión es ignorante”. Proverbios 12: 1

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