LA HERENCIA DE UNA IZQUIERDA EN COLAPSO

LA HERENCIA DE UNA IZQUIERDA EN COLAPSO

Por: Alex Albornoz

“Cada partido es la expresión de un grupo social y nada más que de un solo grupo social. Sin embargo, en determinadas condiciones sociales, algunos partidos representan un solo grupo social en cuanto ejercen una función de equilibrio y de arbitraje entre los intereses del propio grupo y el de los demás grupos y procuran que el desarrollo del grupo representado se produzca con el consentimiento y con la ayuda de los grupos aliados, y en algunos casos con el de los grupos adversarios más hostiles.”

Gramsci.

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Fuerza Social (FS) se llevó el récord guinness del negacionismo al desconocer sin vacilaciones a su ex líder, Susana Villarán, dejándola a su suerte. Ni los partidos de las derechas involucrados en el lodo de la corrupción lo habían tentado, a pesar del desfile que vienen protagonizando cada uno de sus alfiles neoliberales abiertamente corruptos y vende patria. Con esto queda expuesta la feble identidad que “representaba” este sector de la izquierda, pues al mostrarse camaleónicamente a la hora de librarse de polvo y paja, han expuesto ese ADN propio de las derechas a la hora de ser interpelados sus líderes, con la salvedad, que estos últimos niegan sus fechorías y no expresamente a sus líderes, a quienes los secundan hasta el final. El fujimorismo o el Aprismo, dan indecorosa lección en ese sentido.

Las izquierdas en el Perú no llegaban a instancias de poder desde el colapso de Izquierda Unida (IU) y desde entonces un sector de la izquierda liberal se asumió, por encargo propio, como la reserva moral del país. Ahora, está en cuestión para este sector, ese papel, que decían “representar” y que se asignaron, así mismos, hace un par de décadas atrás y que a la fecha, es evidente, no han podido sostener por la contradicción de sus posturas.

Todo este sector de la izquierda limeña que acompañó y secundó a Susana Villarán, antes y durante su gestión, han terminado por traerse abajo ese capital moral de decencia política, que a otrora de sus particulares creencias, está representada más bien en la izquierda abiertamente emancipadora con principios de igualdad. Estos señores en el fondo no se asumieron distintos a sus primos liberales de derechas, que son en última instancia los que les facilitaban puestos en el Estado y por lo cual, Aldito, aprovecha para vomitar con arrebato todas sus rabietas a través de la prensa. En el fondo comparten varias de las lógicas propias del Modelo, como la defensa de la “institucionalidad democrática” neoliberal, que se traducen en los continuos llamamientos que le hacen al pueblo para que acaben votando por sus eternos verdugos. Sus evidentes ambigüedades en varios frentes, hoy los tienen en una crisis donde solo resta el: sálvense quien pueda.

Creyeron que gobernar la ciudad, administrada décadas por las mafias, aún vigentes, iba a ser como gerenciar sus oenegés. Sin reparos se enfrascaron en una contienda sin cuartel contra las mafias, pero bajo la lógicas de las mafias y a las mafias con todos sus millones no se les derrota con los millones del gran capital extranjero, eso acaba siendo un apéndice más del viejo orden  ético de las derechas acostumbradas a entregar la ciudad y al país a los oligopolios. La ambigüedad ideológica en la que caen, ha evidenciado el fracaso del que hoy no quieren hacerse responsables. Caer en el juego de los millones, ha acabado hundiendo esa gestión municipal en el mismo fango por el que marchan cada uno de los ex presidentes neoliberales, sin excepción, de los últimos 27 años, desde que se implementara este Modelo, que es el que ha posibilitado la corrupción en el plano público y privado, y del que se resisten a enfrentarlo.

Susana, le está heredando a la izquierda, en su conjunto, una pesada mochila de descrédito que ahora deberá sortear el resto de los espacios del campo popular que se enfrentan a los neoliberales y que nada tienen que ver con todo el accionar de este sector de la izquierda que la acompaño hasta su campaña de reelección y que ahora tristemente abandonan el barco que ayudaron a timonear. Por eso, este penoso y a su vez oportuno escenario sirve para que las izquierdas, que acumulan décadas de derrotas, se sinceren políticamente, asumiendo sus errores históricos y exponiendo sus verdaderas apuestas de “cambio” y “transformación” social, que ya, han quedado al desnudo y a puertas del bicentenario como un factor meramente tecnocrático, en un claro abandono del entendimiento de los procedimientos de lo popular.

Este sector de la izquierda ha venido diciendo reiteradamente que cada vez es menos importante los líderes políticos de base formados en el activismo político con audaz criterio marxista, y que por el contrario, el protagonismo recae en los técnicos especializados en políticas de desarrollo. Apremia el deslinde con este sector desde el campo popular, que no solo va requerir exponer sus postulados políticos que elevan, sino también identificar muy bien en que “nuevos espacios” se han ido reciclando. No hay temor en señalar, en ese sentido, que mucha de la gente que estuvo ayer con Susana y que la catapultaron como el nuevo rostro de la izquierda, hoy, están paseándose muy cómodamente por los pasillos de Nuevo Perú, queriendo comandar de nuevo su caduca estrategia de la “Unidad”, donde ellos son los pensadores y el resto los que asumen sus enunciados, donde las izquierdas de las regiones son largamente menospreciadas, porque en el fondo les asusta la rebeldía de los que siempre se enfrentaron a las castas más longevas, los líderes de a pie del pueblo, que no se detienen en elucubraciones propias de quienes poseen todas las comodidades para fungir de estrategas.

Tampoco resulta una novedad que este sector de la izquierda haya logrado, por mérito propio, lo que se propusieron y que a la fecha, lo han logrado: arrastrar en sus enunciados políticos a la izquierda tradicional representada en ambos partidos comunistas, Partido Comunista Peruano (PC) y Patria Roja (PR), que con resignación fueron abandonando el mito del Amauta y levantando en andas a los líderes que sus nuevos aliados sindicaban como correctos dentro de sus lógicas y apuestas de clase, aislando a sus propios cuadros de base e imponiéndoles directivas a rajatabla, donde todo lo que se saliera de ese marco era sinónimo de alguna absurda traición.

Las burocracias de la izquierda tradicional nutrieron de regidores a Susana, pensando en tener una cuota de poder en el municipio, lo cual nunca se dio, por cuanto la señora no tuvo mejor muestra de soberbia que remitiéndoles una misiva desde España, donde los mandaba a observar desde la tribuna su gestión, pese a la cuota que le facilitaron. Los deslindes que ahora levantan sin reparos, están enmarcados en sus viejos estilos y prácticas que también ejercen sus aliados; las cosas no van a ser distintas porque ambos sectores vuelvan a confluir en un mismo espacio como, Juntos por el Perú (JP) y bajo la misma estrategia derrotera de siempre. Hay una deuda de representación que el pueblo demanda, frente a los profundos vacíos de representatividad que no puede cubrir el establishment.

La suerte de lo que representaba, Susana, está echada. No hay espacio para la defensa en ese sentido. El reto de la izquierda popular y regional, pasa por saberse diferenciar de ese sector mal llamados de izquierda y toda su parafernalia abiertamente contradictoria. No han sido, ni serán la reserva moral de la izquierda emancipadora, menos de los revolucionarios que abiertamente se van enfrentar al establishment y todo su aparato mediático de millones recién el próximo 2021. Queda claro, de quienes no nos debemos fiar.

Otro cuento, es lo que nos quieren decir los medios propagandistas que han tocado con pinzas a los representantes de la oligarquía y su “Club de la Construcción”, agrupados en Graña y Montero y demás miembros de la casta abiertamente corruptos. Las fuerzas de la derecha y su gran prensa mediática, están en una abierta campaña para golpear a la izquierda en su conjunto y decirle a la gente que todos son lo mismo. Nada más falso. El que exista un deformado sentido común como el: “Roba pero hace obras”, fue recreado para normalizar el accionar de sus representantes acostumbrados a vivir del botín que les representa el país, cada vez que negocian con el gran capital. La ofensiva del viejo orden aprovecha estas fisuras para golpear y con total desparpajo llaman a que se habrán procesos judiciales a todo aquel que manifestó simpatía en su momento por la gestión municipal. Tamaño despropósito de la caverna, pero eso, ya es propaganda habitual que busca asestar la estocada final a todo lo que les parezca o quieran pasarlo como rojo. No ganarán, la gente no es tonta.

(*) La abierta postura liberal de Susana cuando Jaime Bayly la respaldo: https://bit.ly/30lb9Qt

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  1. Debemos apoyar a la izquierda marxista leninista con apoyo y participación real del pueblo, debemos desterrar esos partidos que se autodenominan de izquierda, pero no tocan los medios de producción y estos continúan en poder de las clases dominantes, los partidos que nos hablan de un capitalismo popular, capitalismo con rostro humano, son grandes mentiras porque los medios de producción continuarían en poder de los grupos de poder.

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