LA ESTRATÉGICA REGIÓN CAJAMARCA

LA ESTRATÉGICA REGIÓN CAJAMARCA

Por: Ivan Mena

En la actual lógica de crecimiento económico basada en el nivel de exportaciones principalmente del sector primario y especialmente del sector minero, el departamento de Cajamarca es fundamental. Los andes cajamarquinos son un emporio de minerales. Las toneladas de minerales extraídos han disminuido en los últimos años debido al envejecimiento de sus principales operaciones (Yanacocha) y al retraso en el inicio de nuevos proyectos. Ninguna de estas razones ha tenido que ver con la muy publicitada conflictividad social, salvo con Conga, aunque se puede sostener que el factor del precio del oro también jugó su papel para la paralización de este proyecto.

Contraria a la tesis de que en los últimos ocho años Cajamarca no incrementó su producción minera por el clima adverso a la inversión privada, sostengo que factores como la “búsqueda del financiamiento” de parte de las empresas dueñas de las concesiones y el precio de los minerales explican mejor el no inicio.

Sin desconocer que el factor “uso del agua” hace explotar conflictos focalizados entre los agricultores y las empresas, creo que la contradicción hoy, en Cajamarca, no gira en torno al conflictivo proyecto Conga. Este proyecto en realidad es el distractor, ya que existe un amplio consenso acerca de su inviabilidad.

La reciente elección del gobernador de Cajamarca, Mesías Guevara, como presidente de la Asamblea Nacional de Gobiernos Regionales, no puede ser explicada sin la venia del Ejecutivo. El gobierno central monopoliza la distribución del presupuesto para los gobiernos subnacionales y, por eso, en la práctica, determina quién es el titular de este organismo. Este arreglo de posiciones le asegura a Vizcarra el compromiso de Mesías Guevara para sacar adelante dos nuevas inversiones minera clave y otras ampliaciones más de las explotaciones ya existentes.

Así, las luces y los micrófonos deben ser inmediatamente cambiados a Michiquillay y La Granja, que juntos suman más de 7,500 millones de dólares en inversión programada.

Demás está decir que estos proyectos se ejecutaran con contratos ley de estabilidad tributaria, con nula participación del estado en la propiedad de la mina, con tasas de impuesto a la renta exiguas, exoneraciones tributarias a su exploración, devolución del igv en su etapa de operación de mina que superará al impuesto a la renta y los infaltables riesgos ambientales.

Dudo que Mesías Guevara posicione en agenda estas condiciones con Vizcarra, en realidad su papel consistirá en asegurar que la construcción de la mina Michiqillay adelante su ejecución inicialmente prevista para el 2022 al 2020, mientras se espera que un operador minero “aparezca” y solucione el financiamiento de la construcción de La Granja.

Sobre La Granja, por ejemplo, para seguir manteniendo la titularidad por seis meses más de la concesión, Río Tinto acaba de desembolsar 5 millones de dólares al Estado, este recurso debería estar financiando la ejecución de un paquete integral de escuelas o de saneamiento rural en el distrito de Querocoto. Y, sobre Michiquillay, el tema da para un post completo.

Mesías Guevara se la pasó diciendo en campaña que él no era un convidado de piedra, pues veamos hasta donde logra voltear la tortilla a favor de Cajamarca.

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