LA CONSTRUCCIÓN DE LA VANGUARDIA

LA CONSTRUCCIÓN DE LA VANGUARDIA

POR : DAVID PORRAS

En un artículo anterior me refería a la importancia del sinceramiento de las identidades de parte de las organizaciones que se reclaman formar parte de ese amplio y hasta difuso espacio político, que en el Perú de hoy,  llamamos izquierda. Importante si se trata de construir las bases de diversas formas y niveles de unidad entre organizaciones afines ya sean  por sus lineamientos políticos, identidades ideológicas y/o programáticas. Incluso a veces solo por sus coincidencias estratégicas.

En esta oportunidad, la resuelta decisión asumida por Perú Libre y el MAS, dos organizaciones políticas surgidas desde el Perú profundo, desafiando y resistiendo al Estado desde la defensa de los intereses nacionales al lado de sus regiones y enarbolando y afirmando con toda transparencia su filiación socialista así como sus aspiraciones para construir e instaurar una nueva sociedad y un nuevo Estado, en el sentido que lo definió el Amauta José Carlos Mariátegui, que lleve a sus niveles más  consecuentes el sentido  y el contenido de una auténtica democracia  que represente la naturaleza cultural, la participación y el protagonismo de las mayorías trabajadoras del campo y la ciudad del Perú actual. Proceso de unidad que resalta por que señala una tendencia diferente a la división y dispersión que ha venido predominando en los casi últimos 30 años de una izquierda que vino fracasando en todos los frentes por el abandono de sus direcciones, su inconsecuencia , su acomodo al sistema o simplemente incapacidad mezclada con soberbia y burocratismo.

La imposición del neoliberalismo en los 90, no solo fue la imposición de un capitalismo salvaje en lo económico con su respectivo estado antinacional, sino que también llegó con una ofensiva ideológica que impacto en las relaciones sociales, promoviendo el individualismo como éxito y prestigio  y la corrosión de las colectividades, incluso con las que se ya se había dotado la tradición organizativa de los trabajadores y los sectores populares en general.

En el plano político, este impacto ideológico y cultural penetró también en las organizaciones de izquierda que por su naturaleza se supone plantean valores colectivos, solidarios y la eficiencia de la organización democrática participativa e institucionalizada de las organizaciones políticas. La consecuencia todos lo apreciamos en la actualidad. Anarquía y liberalismo extendidos, colectivos y grupos atomizados dispersos en lo orgánico, predomina la desideologización de las propuestas y las identidades. Y alguno que otro viejo partido que mantienen supuestamente sus principios marxistas pero que sobreviven en sus templos o catacumbas de sectas y sus lineamientos burocráticos sin vida sin vigor sin futuro y lo que es peor aún, alejados de las nuevas generaciones que desean abrazar las causas revolucionarias del presente.

La militancia de Perú Libre y la militancia del MAS puede confiar resueltamente en la gran decisión de sus líderes Vladimir Cerrón y Gregorio Santos, respectivamente, que junto a los representantes de sus direcciones nacionales suscribieron el 27 de Abril del presente año, una unidad superior, no simplemente una alianza ni confluencia sino la FUSIÓN de dos organizaciones afines que aúnan sus banderas y su destino para aportar en la continuidad de la causa revolucionaria que reclama nuestro pueblo desde sus raíces más profundas. Una continuidad que requiere de una vanguardia que retome su rol y renueve el sentido y la representación de una izquierda de masas. Una vanguardia que consecuente con la voluntad de frente único que expresan los movimientos y organizaciones populares afirma su identidad plena con una filiación socialista y una vocación democrática popular para luchar en esta etapa por los intereses de la patria y una nueva Constitución en el camino por conquistar el gobierno y el poder.

Deseo culminar esta breve reflexión citando al Amauta fundador del socialismo peruano:

“En la lucha entre dos sistemas, entre dos ideas, no se nos ocurre sentirnos espectadores ni inventar terceros términos. La originalidad a ultranza, es una preocupación literaria y anárquica. En nuestra bandera inscribimos está sola, sencilla y grande palabra: socialismo”  J.C. Mariátegui

 

 

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