GUAIDÓ, EL NUEVO FRACASO DE LOS NEOLIBERALES

GUAIDÓ, EL NUEVO FRACASO DE LOS NEOLIBERALES

POR: ALEX ALBORNOZ

 

«En esta administración no tenemos miedo de usar la frase, Doctrina Monroe».

John Bolton

Asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca

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El neoliberalismo y sus ciclos de crisis generaron en América latina un contexto histórico que propició el surgimiento de una ola de gobiernos de izquierdas y progresistas con marcado arraigo popular, lo que propició que se implemente con mayor fuerza la “Doctrina Monroe”, principio norteamericano, que considera a Latinoamérica como su principal zona de influencia o su “patio trasero”. En ese sentido, la campaña mediática internacional contra el gobierno bolivariano, a la luz de los hechos, refleja ese principio hegemónico que los norteamericanos no lo han abandonado; lo que vemos hoy en Venezuela es parte de una clara geo estrategia política que pretende restaurar el neoliberalismo a cualquier costo en toda la región. Las piezas en el tablero siguen en movimiento, la caída de Venezuela representaría la profundización del retorno neoliberal como lo está sufriendo Argentina con Macri, donde la escalada de la pobreza roza ya los 14 millones de pobres.

Desde que llegó Hugo Chávez en el 98 al poder, Estados Unidos, ha luchado para restablecer el control sobre el país llanero por sus vastas reservas de petróleo; desde entonces la plutocracia Venezolana, un sector minoritario con poder, no ha querido y no desea que se consoliden los logros sociales que se iniciaron hace 20 años democráticamente, no desean perder sus heredados privilegios de clase. Hoy esa oligarquía quiere recuperar el control del oro negro porque saben muy bien que Venezuela posee el 20% de las reservadas mundiales de petróleo y que les alcanza para un estimado de hasta de 50 años; mientras que EEUU solo posee el 2%, la misma, que solo les alcanza para depender del crudo, cinco años. A los (neo)liberales y todo su coro no les importa la “democracia”, su orden moral los condena a mostrar su verdadero rostro cuando ni siquiera se incomodan con la crisis humanitaria que sufre Haití o el genocidio en Yemen provocado por Arabia Saudita.

CAPRILES, LEOPOLDO Y GUAIDÓ.

En el 2002, la oposición orquestó un golpe militar derrocando brevemente a Chávez y colocando al prófugo, Pedro Carmona, como “presidente” con todo el apoyo y reconocimiento de Estados Unidos, antes de que el Ejército Bolivariano restableciera el orden del país luego de una masiva movilización popular a favor de la revolución que fue determinante para el fracaso de la incursión imperialista.

De ese conjunto de apátridas y conspiradores a sueldo vienen los líderes de la oposición venezolana y uno tras otro han ido fracasando, los implementadores de la estrategia gringa en territorio venezolano no han tenido la capacidad de doblegar la hegemonía social del chavismo, y a los sectores acomodados no han podido unificarlos en torno a una táctica flexible que les permita reagruparse y poder disputar el poder democráticamente. Sin organizaciones sociales activas con capacidad de organización, recurrieron a las brutales guarimbas, a mercenarios y a células paramilitares colombo-venezolanos para infiltrase en las movilizaciones de los sectores medios y altos, con el fin de ir normalizando la ola de violencia que luego azotaría al país con total impunidad, ante la irresponsabilidad política de sus líderes que nunca se hicieron responsables hasta que las evidencias de sus propios actos registrados en redes, hoy los tienen en algunos casos, pagando una justa condena y a otros como prófugos de la justicia.

El accionar de la estrategia gringa no contemplaba lo que a la fecha es una realidad: un cúmulo de derrotas continuas. En ese sentido, es importante subrayar que a Henrique Capriles el propio sector radical de la oposición le bajo el dedo al no haber podido derrotar ni a Chavéz ni a Maduro por la vía de las urnas; ante su fracaso prefirieron apostar por una guerra de baja intensidad en las calles para desestabilizar aún más al país, generando anarquía y caos sobre todo en las zonas mesocráticas. Con el correr del tiempo al desaparecido, Capriles, hace poco se le volvió a ver en público criticando la auto proclamación de Juan Guaidó porque “coloca a los venezolanos como carne de cañon”, aunque finalmente haya asumido su nuevo rol de escudero. Capriles se ha alineado al final al libreto resignándose a su papel que lo relega: de actor a suplente. Capriles a diferencia de Guaidó trabajó en su momento un mejor discurso en torno a su imagen de social demócrata, que ciertamente le ocasionó problemas dentro de la MUD,  para hacerse del voto popular perdiendo por muy poco contra Maduro luego de la muerte del comandante.

Luego la oposición opto por, Leopoldo Lopez, educado en Princeton era el digno retrato de la aristocracia venezolana que fue parte del golpe del 2002; Leopoldo, implementó al pie de la letra y a rajatabla el guion de la guerra, lamentablemente para los intereses de la oligarquía el llamado a incendiar el país le ha costado que cumpla una condena legítima por azuzar a la violencia desdemedida a las manifestaciones que desencadenaron en más muertes. Bajo orientación e infiltración de mercenarios locales y extranjeros, intensificó la violencia de las guarimbas. Esta gente quemó desde transporte público gratuito del pueblo, incendió centros de salud al servicio del pueblo y hasta prendieron antorchas humanas con total insania. A Leopoldo, el propio chavismo le hizo un grueso favor al encerrarlo por sus cargos, para evitar que la propia disidencia de un sector de la oposición abiertamente fascista se lo bajara para justificar una guerra civil que restaurara el orden neoliberal.

Ahora en el 2019 prueban con la figura de un “demócrata” creado a partir de un personaje hasta hace poco desconocido llamado, Juan Guaidó, quien en base a su radicalismo y oportunismo solo esperó desde Washington el guiño oficial que lo premiará como el nuevo “líder” de la oposición fragmentada, no por nada la Casa Blanca se refirió a él como: “la pieza que necesitábamos para que nuestra estrategia fuera coherente y completa”. Con un estilo recreado a lo Obama, este auto proclamado e inaudito “presidente” tiene por objetivo generar simpatías en torno a su perfil “sereno” y asolapado, pero, “guerrerista”, como el que Obama demostró sin reserva alguna en el medio oriente.

El objetivo de su ascenso era lograr suavizar el impacto de una intervención militar extranjera a través de los diversos falsos positivos que fueron probando, como los que hicieron estallar en la última jornada musical de la oposición, Venezuela Aid Live, donde la “ayuda humanitaria” que llevaron a la frontera termino siendo quemada por ellos mismos. Juan Guaidó cumple muy bien el perfil de “títere” al que le han ofrecido un respaldo temporal que se agotará conforme se agudicen las frustraciones que las grandes campañas mediáticas no están logrando a su favor.

En esa línea ahora los medios hablan de posibles atentados contra su persona y no sería nada extraño que le sucediera algo en una de las nuevas incursiones que realice por la frontera. Recordemos como los golpistas más rancios en el 2002, dispararon a través de francotiradores contra las manifestaciones a favor y en contra de Chávez en aquella época, para justificar la usurpación de Carmona en el poder. Ahí están los hechos registrados por los propios medios y colgados en las redes, que no nos engañen.

Guaidó está a la merced de los que le han ofrecido resguardarlo, pero todo sigue siendo prestado, no tiene ni partido o movimiento social donde se haya forjado como líder, lo que tiene por ahora un entorno de operadores y asesores neoliberales locales y extranjeros que lo respaldan, como el apoyo que le ofrece abiertamente el Cartel de Lima, que es una expresión del avance neoliberal que vuelve a comandar la región. Esa misma gente le dice a Guaidó en su mendicidad política que por ejemplo puede hacer pasar la quema de la “ayuda humanitaria” como un atentado a la convención de Ginebra, olvidando que está solo se reconoce en tiempos declarados de guerra, no en movilizaciones violentas como las que están comandando con rabia. Esa treta tampoco les ligo.

EL HUMO DE LOS FAKE NEWS.  

Juan Guaidó, no ha conseguido materializar su narrativa triunfalista que proyecta en su cuenta de twitter y en cada encuentro diplomático que sostiene con los operadores neoliberales de la derecha internacional. La post verdad de la operación del 23F, buscaba una corriente de opinión en torno a la intervención militar; buscaba culpar al gobierno de Maduro a través de la quema de la “ayuda humanitaria” para generar ese clima de desenlace, la artimaña narrativa en los discursos y la imagen proyectada en las redes sociales afianza la hoja de ruta elaborada por los gringos que busca a toda costa hacerse con el gobierno.

Sin embargo, el saldo de la oposición sigue siendo el mismo: una seguidilla de derrotas, año tras año. Ahora están mordiendo una nueva frustración porque no han podido capitalizar la batalla mediática que montaron desde donde sugerían que el chavismo estaba en su “último respiro” porque ya no tenía apoyo en las calles. Tanto es el tamaño de esa mendacidad que la comunidad internacional no ha podido alienarse en respaldar una intervención militar, porque también manejan información de que el pueblo abajo está organizado, está con el proceso y sobre todo porque son millones. Una intervención en ese escenario y condiciones sería una masacre que solo evidenciaría su carácter anti democrático y genocida de los golpistas.

No resulta extraño entonces porque el Comité Internacional de la Cruz Roja, la propia Cáritas y las Naciones Unidas rechazaron participar de la entrega de víveres, pues esta no calificaba como “ayuda humanitaria”, coincidiendo en que se ha politizado el término y sus procedimientos. A los que no aprobaban la intervención se sumo, Noam Chomsky, encabezando una larga lista de intelectuales que dejaron en claro a la comunidad internacional en su manifiesto que las “sanciones recortaron los medios por los cuales el gobierno venezolano podía haber escapado de su recesión económica, y a la vez causaron una dramática caída en la producción de petróleo, causando la muerte de muchas personas que no pudieron acceder a medicamentos que hubieran podido salvar sus vidas”.

Lo que no nos dicen los opinólogos a sueldo es que la propia oposición, a través de la MUD, en todo el tiempo que estuvo en la Asamblea Nacional no hizo nada por dar salidas reales a la crisis económica, por el contrario usaron el micro y el sillón para seguir polarizando a su país, prefiriendo agudizar la crisis económica para que sus compatriotas se muera literalmente de hambre. No es novedad que la única salida que plantea la derecha venezolana, es devolver su país a las élites tanto locales como extranjeras. Pero a otrora de sus intereses y planes orquestados con bombos y platillos, Venezuela quiere paz y sigue siendo de su pueblo y de su revolución.

 

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Despierta, no repitas el coro:

En tiempos de fake news: https://www.youtube.com/watch?v=Ce0beb0sU70

Mentiras golpistas: https://www.youtube.com/watch?v=QnBgYW2K6wk

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