AREQUIPA EN SU SALSA​

Fotos: de Marlon Flores

Con banda musical. Tan bien les fue en el 2018, que las autoridades arequipeñas tuvieron no una, sino dos juramentaciones al cargo.

Elmer Cáceres Llica, electo gobernador regional y el “chatito chambeador” Omar Candía, nuevo alcalde de Arequipa, se aseguraron una primera ceremonia privada, lejos de la mirada cuestionadora de propios y extraños.

Su decisión no es casual. El primero ha decidido evitar a toda costa a quiénes le exigen respuestas principalmente sobre las tres acusaciones de violación que se le han hecho. En tanto Candía, ha sido acusado por corrupción en la compra irregular de cámaras de seguridad que significó una pérdida de 2 millones de soles cuando era alcalde de Alto Selva Alegre. Además, está acusado de favorecer a invasores de terrenos en una zona de alto riesgo volcánico en la que están asentadas al menos 3 mil personas.

Pese a todo, ninguno se ha privado del show. En compañia del clero, congresistas, autoridades militares, familias y correligionarios ambos han organizado ostentosas juramentaciones públicas. Subir al Misti, ha sido la cúspide del espectáculo al que parecen querer acostumbrarnos ambas autoridades, mientras declaran rota la guerra regional-provincial en las que se enfrascaron los cuestionados salientes: Yamila Osorio y Alfredo Zegarra.

Cambia y no cambia. Ya no sorprende el polvo negro que cubre todo en Arequipa, producto de la contaminación (no sólo ambiental) minera. Todo sea por la modernidad y el desarrollo de los malls, los autos caros y los festivales internacionales. Por otro lado, el conservadurismo racista y machista que ha impregnado la burguesía arequipeña no ha podido contra un arrollador sur andino que mueve la economía y que, a su pesar, también existe. 

Para pésimo y mal. Ambas autoridades representan un poco de todo ese espeso caldo político-social que compite -en rating- con los acontecimientos políticos nacionales.

¿Qué sucederá? No sabemos, pero que el Misti nos acompañe.s:

Jutam acaru  (Ven aquí)

Fotos: Marlon Flores

Antes de que existieran Bolivia y Perú, del Titicaca aparecieron Manco Cápac y Mama Ocllo, gran señor y señora del Altiplano para fundar un imperio, el más grande de esta parte del mundo. 

Al caer los tiahuancus y ser conquistados los puquinas, sus hijos e hijas poblaron la meseta andina en la que se ubica este gran lago, el más alto del mundo. 
 
El aymara conquistó sus lenguas y hoy desde las alturas, viven, trabajan, aman.  (RRB)
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