EL FINAL DE LOS DUEÑOS DE LA IZQUIERDA

EL FINAL DE LOS DUEÑOS DE LA IZQUIERDA

DIRECTOR: MARCO SIPAN

Con todo derecho varias compañeras han expresado su indignación por el tuiter de Vladimir Cerrón donde se mofa sexistamente de su excompetidor en las últimas elecciones, expresión que debe ser criticada y debe debatirse los puntos de vistas que hay detrás, así como combatir este  tipo de humor sexista que persiste en esta sociedad patriarcal.

Pero también existen otros sectores que vienen generando escarnio, que quieren aprovecharse de esta situación, los conocemos, son especialmente, un sector de políticos con cierto recorrido mediático del entorno de Verónika Mendoza algunos de los que hoy se autonombran “liberales”, que han extendido este impasse  para intentar alejar a Verónika del espacio de diálogo unitario que hace poco se inauguró junto a Gregorio Santos y Vladimir Cerrón.

Estos izquierdistas que ahora, se llaman “liberales”, han atraído a derechistas neoliberales que por esta temporada con todos los líderes de derecha acusados en el caso LavaJato, prefieren llamarse “liberales” y que solo concuerdan con los “caviares” en cuanto a la ampliación de derechos políticos, sin consenso en todo el campo económico. Estos camuflados son los principales francotiradores.

A este sector de distinguidos catedráticos, directores de ONGs, “líderes de opinión” de nuestro alicaído periodismo peruano, esta “unidad”, no les conviene, los asusta. No les gustan los antisistemas, no los consideran de izquierda. Hablan de una “nueva izquierda democrática”, en lo abstracto, como un espacio moral, como una sensibilidad cultural o como un desarrollo intelectual, en fin un “compromiso” – de palabra –  con llevar a la humanidad a una etapa superior. Nunca hablan de lo contencioso, del conflicto o de la captura del poder.

Todos sabemos que el campo político de la izquierda en Lima, esta hegemonizado por los izquierdistas de la universidad católica y del mundo de las ongs, los que denominó Aldo M. como “caviares” – donde un grupo son los “liberales”- que se han impuesto al resto de los otros sectores de la izquierda más “chola”, pobre y popular, sus rostros, sus ideas, inclusos a sus enemigos los han convertido en los del resto; con lo cual, han logrado hacer de su narrativa la imagen de toda la izquierda peruana.

Los comentarios en las redes sociales últimamente, han dado muestra que algunos de los “liberales” creen que son una “élite de la modernidad” y al ver otros liderazgos, discursos y programas, que vienen siendo generados por nuevos grupos provincianos, que ganan elecciones, lideran procesos de lucha sociales importantes, producen nuevas ideas, generan emoción en las masas y se conciben como izquierda, se asustan, pegan el grito al cielo. Los desconocen, los ven como “rebeldes primitivos”.

En esa “construcción de distancias”, se han presentado varios argumentos. Muchos de ellos expresan todo el “centralismo”, “clasismo” y “racismo” de los sectores tradicionales limeños, lo que García Linera explica como la “blanquitud”, visto como capital político, en especial simbólico, es decir una categoría social, más que algo referido al color de piel. Y parte de eso, es esta pretenciosa actitud de definir ¿Qué es y qué no es la izquierda?, sintiéndose dueños de la verdad. Y en esta nueva versión de “extirpación de idolatrías”, los evangelizadores del “liberalismo”, no tienen victorias que mostrar. Y como sabemos los provincianos, que el Perú no es Lima. Poco de su drama tendrá repercusiones en la unidad de la izquierda regional, el nuevo actor que no quieren reconocer.

En el colmo de la soberbia, con sus 39 mil votos de 8 millones de electores en Lima, que han sacado en el último proceso electoral, con el candidato de MNP y JP, vienen a ningunear, a Vladimir Cerrón que lidera una organización regional que ha ganado 2 de las 3 últimas participaciones en las elecciones regionales, que la primera vez que ganó, supero la tesis de las viejas generaciones izquierdistas en Junín que decían que en zonas donde habían sido territorios de guerra con Sendero como la sierra y selva central, había que esconder las banderas de la izquierda y lo responsable era aliarse con los candidatos del centro. Esta victoria del 2010, recupera la tradición comunista, la simbología de las banderas rojas, reapareció un discurso radical con las ideas de revolución, socialismo, con el verbo encendido y contencioso. En la segunda ocasión alcanza el Gobierno Regional con más de 220 mil votos, ganando en primera vuelta, dejando clara evidencia, que existe un bloque popular que quiere cambios, vota por la izquierda, que reconoce a Cerrón como su líder y que Perú Libre no es un proyecto itinerante y se consolida en Junín, con más de 12 años de trabajo y enfrentadose a los enemigos del país: las transnacionales imperialistas y la oligarquía criolla. Es por eso, que los ataques al gobernador de Junín no son un hostigamiento a los diálogos de Veronika y Vladimir, sino es un intento de dividir al pueblo que busca la transformación.

La política y su quehacer político en las regiones, tiene pocas similitudes al que se desarrolla en la capital. Por lo tanto, sabemos que existen bases materiales para nuestras diferencias. Esta nueva izquierda regional, tiene a Vladimir Cerrón con Perú Libre y Gregorio Santos con el MAS, como los elementos más consolidados. Y todos los diálogos con las izquierdas de Lima, deben tener claro que nuestras diferencias no son solo políticas e ideológicas, sino sobre todo de carácter social. Y las seguiremos teniendo siempre, eso no nos debe detener para plantear una agenda en común. Pero no una agenda vista como un programa político sino como un plan de acción, no con miras al 2021, sino de inmediato, una agenda mínima, que se construya desde lo contencioso, con el movimiento social y con ardua lucha técnica, sobre temas que aquejan a la mayoría de peruanos, que no entienden nuestros “purismo doctrinarios”. Necesitamos una ruta para obligar al estado que atienda a más de 10 millones de peruanos que no tienen el acceso a agua potable. O cómo visibilizar y exigir atención a las poblaciones que han sufrido los desastres de los últimos días que vienen ocurriendo en nuestros pueblos del sur con las lluvias y demás. Las necesidades de estos compatriotas, son más urgentes que las nuestras y no pueden esperar a nuestras unidades ideológicas o políticas.

Si realmente queremos desmantelar el estado neoliberal, hoy necesitamos la unidad en la acción, en la práctica, en la batalla para enfrentar al enemigo. No necesitamos acuerdos ideológicos, ni políticos, incluso ni programáticos en este momento. Lo que necesitamos es, generar acciones colectivas para ir cambiando la lógica privatista que hoy gobierna el estado en todos los servicios públicos, para construir una lógica solidaria para satisfacer las necesidades de la gente, para darle el poder a la gente.

Pareciera que los amigos “liberales” que dicen ser de izquierda, están más interesados en la estrategia electoral del 2021, para llegar a administrar un gobierno neoliberal más, que en la original bandera de la izquierda: la transformación social.

This Post Has 2 Comments

  1. SIN DUDA, VERONIKA MENDOZA TREPRESENTA EL MAYOR LIDERAZGO DE LA IZQUIERDA PERUANA, ESTE POST ES DE MIEDO DE ALGUNOS SEGUIDORES

  2. La izquierda y el progresismo debe ver más allá de un proceso electoral, es el cambio de un país en crisis estructural los problemas de fondo que dan origen a destruir nuestra riqueza y cultura salir de ella implica estar Unidos bajo una sol bandera de cambio y lucha social para llegar al poder y ejecutar un proyecto nacional de desarrollo, Nueva Constitución.

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