DEMOCRACIA: UN RETO PARA LA IZQUIERDA

DEMOCRACIA: UN RETO PARA LA IZQUIERDA

POR: JOEL ROJAS

La situación política actual del Perú se ubica dentro del marco de un gobierno democrático. Si hacemos memoria de las intervenciones de los políticos de derecha, entonces recordaremos frases como: “dañan la democracia”, “sabotean la democracia” y “se burlan de la democracia”. De ahí que estos políticos se consideran los abanderados de la democracia. La frase que nos lleva a una mayor reflexión es de la vicepresidenta Mercedes Aráoz: “Queremos que nuestra economía siga creciendo, queremos mantener la democracia, queremos evitar acciones dictatoriales”. Esta frase pronunciada, cuando Aráoz fue ministra, relaciona la democracia con la estabilidad económica del país, esta economía del libre mercado que tanto hace daño a la mayoría de peruanos. Por otra parte, el concepto de democracia no solo es utilizado por esta clase de políticos, sino, también, por los medios de comunicación alineados a las políticas neoliberales, cuya autodesignación como democráticos sirve para calificar como autoritarios a los que nos ubicamos en la izquierda. Solo observemos con detenimiento los noticieros televisivos cada noche.

Esta democracia neoliberal-oligárquica representa solamente una democracia representativa, que ocasionó una despolitización iniciada en la década de los 90 y tuvo efectos considerables en la primera década del siglo XXI. Hoy se considera a este contexto político, a decir de Nicolás Lynch, como la época de la antipolítica porque ahora los problemas políticos son resueltos mayormente por tecnócratas, es decir, economistas y expertos en opinión pública. Frente a esta situación los partidos de izquierda deben integrar con más relieve la democracia dentro de sus proyectos políticos. De manera que la izquierda peruana proponga una democracia radical cuya base emancipatoria posea como agenda los aspectos: económico, cultural, ecológico y género.

Para ello, se debe cuestionar la relación estrecha entre democracia y (neo) liberalismo como lo sostuvo la teoría marxista tradicional, incluso José Carlos Mariátegui distinguía la democracia pura de la democracia como forma, esta última decadente designado como democracia capitalista. Más adelante, el filósofo Augusto Salazar Bondy sostuvo la “democracia integral” (política, social, económica) como parte del ideario del Movimiento Social Progresista.

Asimismo, el historiador Alberto Flores Galindo tuvo la inquietud de pensar la democracia dentro de un proyecto socialista, en un debate sobre esto indicó lo siguiente: “…cuando se planteó la cuestión de la democracia con toda claridad, es decir a partir del año 1978, la cuestión no provino de la tradición socialista, sino más bien fueron las clases altas peruanas … Frente a este discurso no hubo una alternativa del lado de la izquierda, porque así como han sido muy escasos lo esfuerzos por repensar la palabra ‘socialismo’ han sido prácticamente inexistentes los esfuerzos por pensar la palabra ‘democracia’”.

Finalmente, el objetivo no es instrumentalizar políticamente la democracia como hicieron algunos partidos durante la conformación de la Izquierda Unida en 1980, aquel año cuando se ganó la alcaldía de Lima. Al contrario, la democracia debe ser el hilo conductor que establezca la participación plena de los ciudadanos en la vida política y, así, permita salvaguardar una verdadera institucionalidad rompiendo el cerco de las instituciones estatales y la sociedad civil.

Esta democracia no sería estrictamente una forma de sociedad democrática mediada por el consumismo capitalista ni una forma de gobierno como el parlamentarismo actual, sino hay que entenderlo como un fundamento, es decir, en sintonía con Jacques Rancière, que la democracia es un gobierno fundado en la inexistencia de título alguno para gobernar, pues no hay jerarquías ni títulos elitistas y oligárquicos para gobernar.

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