DEFENDER A VENEZUELA

DEFENDER A VENEZUELA

Por: Héctor Béjar

Acabo de recibir un violento ataque anónimo por mi Carta abierta a Vizcarra y Popolizio que publicó el Perfil del domingo.

Reitero en estas líneas mi posición en defensa del pueblo y del gobierno venezolano a pesar de esos amenazadores ataques anónimos.

El pueblo venezolano ha sido dividido por el desabastecimiento y el hambre generados desde el extranjero. Hay chavismo y hay oposición al chavismo. Menos mal que las últimas manifestaciones de ambos sectores fueron pacíficas.

Y el gobierno es y será atacado por todos los medios. La derecha internacional insiste en tipificarlo como dictadura. Asombroso. Ellos que han apoyado, apoyan y justifican a las dictaduras más sangrientas de la historia. Bueno, finalmente, no se puede negar que saben bastante de dictaduras puesto que siempre las promovieron.

¿Dictadura? El gobierno de Maduro fue elegido en comicios públicos con normas que fueron aceptadas por la oposición. Tan es así, que con las mismas normas, la oposición ganó la mayoría en la Asamblea Nacional. ¿Por qué entonces, la Asamblea Nacional es “legítima” y el gobierno es “ilegítimo”, si ambos tienen el mismo origen?

Sin embargo, no es mi rol discutir los asuntos internos venezolanos. Es el pueblo venezolano el que debe decidir sin presiones, sin bloqueos, sin estigmas. Y con una base de justicia social y de independencia nacional.

Eso sería lo deseable. Pero ¿está la oposición venezolana dispuesta a garantizar ahora esas condiciones? Nadie. Y menos por supuesto, Trump y sus títeres.

La derecha internacional y la derecha venezolana están en el clímax de la histeria. Solo se calmarán cuando se apoderen de Venezuela e implanten (si pueden) su conocido modelo de corrupta dictadura oligárquica y mediática, como han hecho en el Perú y otros países. Pero esos tiempos, menos mal, les están todavía lejanos. Y espero que nunca lleguen.

No les será fácil engullir la jugosa fruta venezolana si es que alguna vez lo hacen, y eso está por verse.

Lo importante es fijar nuestra responsabilidad en esta situación. Tenemos que salir al frente y discutir contra los intervencionistas. Debemos desautorizar a una cancillería que no nos representa. Tenemos la obligación moral de condenar decididamente cualquier intervención militar en el país hermano. Obligación moral y también por conveniencia, puesto que una guerra civil como la que puede haber en Venezuela, repercutirá de todas maneras en nuestro país y, desde luego, en América latina.

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