DE LA UNIVERSIDAD A LA GESTIÓN

DE LA UNIVERSIDAD A LA GESTIÓN

Por: Cesar Balcazar

Los términos como “políticas”, “públicas” y “juventud” siempre han sido explicados con una lógica que limita el concepto sobre lo político; es decir, se hacen políticas de juventud con contenidos unilaterales, determinadas por acciones relacionadas con un tipo de mirada sobre lo juvenil (formación y capacitación en oficios técnicos o lugares de esparcimiento, etc.), sin entender la diversidad de la actual condición juvenil.

Hasta el año 2016, el 35.8% de jóvenes peruanos contaba con educación superior, de los cuales un 21.5% pertenecía a la educación superior universitaria y una 14.3% con educación superior no universitaria, de acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Hogares. Esta población es la que en las gestiones entrantes a los gobiernos regionales y locales están asumiendo direcciones y por tanto responsabilidades en la conducción de la gestión pública en este periodo de gobierno.

Una nueva generación desde las aulas universitarias, entra a la administración pública y aún debe enfrentar serios problemas de corrupción y burocratismo; pero ello no limita su capacidad de gestión con la que se debe contar. Una renovación en la gestión pública es necesaria para cambiar la visión de las cosas, para cambiar métodos de trabajo que solo se limitan a un escritorio, necesitamos que las políticas públicas planteadas por esta nueva generación vaya de la mano con el desarrollo de las poblaciones.

Cuando el servidor público, no sabe cómo deben ser las cosas, tiene miedo gestionar, traslada la cosa a otra área para su opinión técnica o legal; demora mientras indaga si así deben ser las cosas; se pierde la oportunidad, no pondrá su visto o firma hasta tener la certeza de que no incurre en responsabilidad[1]. Como servidores públicos, el miedo a la gestión se pierde a través del conocimiento, a través de las experiencias vividas en sus estudios; hoy en día un gran porcentaje de universitarios no solo se limitan a la obtención del título profesional para un puesto de trabajo, hoy se aspira a más a través de los estudios de posgrado. El conocimiento es sin lugar a dudas, más allá de gestiones y personas lo que debe motivarnos a todos para cerrar las brechas sociales y los principales problemas que aquejan a la sociedad.

La política desde los jóvenes, debe ser la oportunidad de renovación, porque es indispensable considerar que toda etapa abre camino hacia una mejor dejando de lado viejos perjuicios como la falta de experiencia; debe ser desde la juventud, porque es necesario que haya una participación real y efectiva a través de políticas definidas que fomenten la creatividad para resolver problemas generales a través de la gestión y conocimientos técnicos de esta nueva generación; y esta política debe ser a través de una eficiente gestión, puesto que se debe contar con el apoyo de instituciones que pongan a disposición los medios necesarios que contribuyan en el desarrollo de nuestra población.

Si a todo esto sumamos, que una gran parte de los jóvenes en estas últimas elecciones han logrado asumir diferentes cargos de elección popular, es necesario reivindicar el papel de la experiencia de las generaciones anteriores para aprender de los aciertos y obviamente de los errores, para tener mejores desempeños a nivel institucional. Desempeño que no debe solo basarse en excelentes indicadores de eficiencia, sino que debe involucrar un desarrollo dinámico y real a través de proyectos, obras, investigaciones, educación, salud y otros aspectos que la sociedad en la actualidad es necesario priorizar. Todo proceso está lleno de avances y retrocesos, de aciertos y errores, pero la política que se debe implementar es a través de gestión por resultados, como se viene haciendo; sancionando a los que incurren en faltas y promoviendo los adecuados actos en la gestión pública; pues debemos entender que la gestión pública es una forma de generar progreso, es un medio que nos permite conocer de cerca los principales problemas que nos aqueja, y sobre todos nos permite ser un medio de solución a todo esto.

Esta nueva etapa que se abre para nuestra generación no debe descuidar los viejos problemas que aquejan a la administración pública durante tantos años, la renovación no solo debe entenderse como cambio de personas sino como cambio de actitud frente a la gestión pública. Hoy por hoy, la gestión pública es una oportunidad para que diferentes jóvenes planteemos nuestros puntos de vista y se llegue a consensos que nos permita articular esfuerzos para concretizar la modernización del estado.

[1] Avilés, Luis (2018). “¿Las cosas cómo deberían ser? y ¿Por qué las cosas no son como deberían ser?”. https://www.gestiopolis.com/desempeno-de-la-administracion-publica-en-peru/

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