CONCENTRACCIÓN DE TIERRAS Y  LA SEGURIDAD ALIMENTARIA

CONCENTRACCIÓN DE TIERRAS Y LA SEGURIDAD ALIMENTARIA

POR : ALINA MERINO

Con la implementación del neoliberalismo en el Perú y en el marco de la constitución del 93 se inició el proceso de concentración y extranjerización  de la propiedad de las tierras, por parte de grandes grupos económicos peruanos (Oligarquía Criolla) y empresas trasnacionales, lo que algunos investigadores sociales denominan el Neo-latifundio. El grado de concentración de la tierra es cada vez mayor, en épocas de pre –reforma agraria de 1968, la familia Gildelmeister poseía la mayor cantidad de tierra en la hacienda Casa Grande con 30 mil ha, actualmente la familia Rodríguez Banda (Grupo Gloria)  posee 90 mil hectáreas de tierra en la franja costera, un panorama nunca visto en nuestra historia.  

En la actualidad el Neo-latifundio ha tenido un gran impulso con la ejecución de los mega proyectos de irrigación, el Estado ejecuta proyectos de irrigación con el erario nacional, ampliando de esta forma la frontera agrícola, especialmente en la franja costera, tierras del Estado que  posteriormente ya irrigadas son subastadas mediante mecanismos que sólo las grandes empresas agroindustriales puede acceder, hecho que se ha repetido en los proyectos de Chira-Piura,Olmos, Chavimochic II, Chinecas, donde la oligarquía criolla y empresas extranjeras son dueñas, y con la posesión de la tierra también hay un impacto en el uso del agua, el recurso hídrico también pasa a ser parte de su posesión.

El proceso de concentración de tierras, se inició hace tres décadas, pero se estableció como política de estado en todos los sucesivos gobiernos desde A. Fujimori hasta el actual presidente M.Vizcarra, en el marco de la constitución neoliberal del 93, desde hace tres décadas se han implementado leyes que favorecen la implementación del Neo-latifundio, cuyo uso en la agroindustria es para alimento: la exportación (Espárragos, uva, y otros frutales)   y biocombustible, estas empresas agroindustriales se convierten como señala el investigador F.Eguren en enclaves agrícolas , islas en donde existe una alta tecnificación agraria y de producción, pero que no tienen ningún impacto positivo en la agricultura de la zona de influencia. Este proceso de neo latifundio no puede ser estudiado sólo desde un aspecto económico, porque al ser la agricultura una actividad económica multidimensional, tienen un impacto social y político en las zonas donde se desarrolla.

Hemos visto como en el marco de la constitución vigente, el actual Gobierno y  la clase política aprobó las medidas del MEF en la “Ley de promoción agraria”, en donde se extiende el régimen laboral agroindustrial hasta el 2031; el estado implementa un subsidio fiscal, además de asumir parte de  los costos laborales, régimen que es lesivo en los derechos del obrero agroindustrial y que busca solo promover el incremento de las ganancias de un grupo de empresarios.

A la par que se inició del proceso económico de concentración de la tierra, impulsada por la activa participación del estado Peruano de proveer recursos para la ejecución de mega proyectos de irrigación, subasta de las tierras y subsidio fiscal, la mediana y pequeña agricultura familiar fue despojado de recursos y mecanismos eficientes, por parte de todos los gobiernos neoliberales, que se han convertido en operadores políticos de las familias oligárquicas del país y serviles a las trasnacionales que sin voluntad política para impulsar el desarrollo  y sostenibilidad de la agricultura, entregando las miles hectáreas de tierras,  precarizando la vida al pequeño agricultor –campesino, que sin acceso infraestructura de irrigación, a tecnificación, a subvención del estado, además de competir con aranceles 0 a la importación de alimentos, se ven obligados a subsistir como pueden.

En el Perú existen más de 3 millones de hogares que dependen directa e indirectamente de la pequeña agricultura, del total de alimentos el 80 % son producidos por  pequeños agricultores. La crisis sanitaria en nuestro país, ha develado la importancia que la mediana y pequeña agricultura tienen para la seguridad alimentaria del país, al dotar de alimentos a las ciudades del país, abasteciendo continuamente a los mercados de las grandes urbes, aplacando el hambre de millones.

En conclusion, toda transformación en la agricultura peruana, para que se priorice la seguridad alimentaria de millones de peruanos y la vida digna de los pequeños productores,  pasará por la lucha de una Nueva Constitución; para generar una Nueva Reforma Agraria, que no sólo se constituye en la redistribución de las tierras agrícolas concentrada en pocos dueños, también es fundamental la recuperación de la infraestructura hídrica a manos del estado , así como la modernización y tecnificación del agro.

 

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