CAPITALISMO, ORIGEN Y DESARROLLO
FOTO: PANORAMA ECONÓMICO

CAPITALISMO, ORIGEN Y DESARROLLO

POR : JORGE JARA

Explicar cómo funciona el capitalismo puede resultar muy complejo. Ciertamente lo es, dado todo el engranaje que subsiste dentro de dicho modelo de producción. No obstante, podríamos acercarnos vagamente a definirlo de la siguiente manera “el capitalismo es un sistema económico basado en la apropiación privada de los medios de producción (Tierra, Capital, Trabajo) que tiene como objeto la producción a gran escala de mercancías que contengan diferentes valores de uso, las cuales necesariamente puedan ser intercambiables por otras mercancías o, lo que es lo mismo, por un patrón universal: dinero. Sumado a esto, la relación entre la fuerza de producción (trabajo) y la producción tiene que estar sujeta a la entrega de dinero como adquisición de aquella”.

Dicho esto, la pregunta que se desprende y que tratamos de contestar es ¿Cuándo este sistema apareció en la humanidad? La pregunta ya de por sí trae complicaciones, puesto que nos arrastra necesariamente a establecer dos posibles respuestas. La primera sería la indagación de cuándo, en qué momento histórico preciso, germinó por primera vez esta forma de producción en el mundo. La segunda es quizá la más investigada y estudiada, ya que establece el origen del capitalismo no como la primera vez en la que esta funcionó como modo de producción, sino como el momento en el cual el capitalismo se impuso sobre la otra forma de producción predominante: el feudalismo.

Sobre la primera respuesta basta decir que el capitalismo se desarrolló a la par con el feudalismo durante la época medieval y moderna, aunque su campo de acción era muy limitado, ya que la economía era principalmente agraria sujeta a los preceptos de lo que una economía feudal implica. No obstante, ya por esta época se puede observar grandes complejos preindustriales, sobre todo textiles, en algunos países de Europa y el comercio ulterior con las colonias latinoamericanas brindan a los sectores capitalistas más vitalidad; aunque aún sin la fuerza necesaria para imponer su sistema económico en el mundo.

La segunda respuesta, es decir, la imposición del capitalismo como sistema hegemónico en el mundo tiene que ser explicada como producto de lo que Eric Hobsbawm llamó “la doble revolución europea”: la industrial en Inglaterra y la política en Francia. La primera marcó la pauta de cómo se debía enrumbar la nueva economía mundial y la segunda definió que solo una transición de poder iba a permitir el establecimiento de reformas en la economía. Todo esto conllevó a las guerras civiles del siglo XIX en todo Europa, las cuales buscaban el cambio en las relaciones económicas y la transición de poder hacia los sectores burgueses para de esta forma dar un correcto direccionamiento al desarrollo capitalista. Esto sin duda fue un éxito para la burguesía, la cual mantiene hasta el día de hoy a su sistema por el cual pelearon o mandaron a pelear hasta la muerte.

El siglo XX fue uno de disputa política-económica. Es, sin duda, el siglo más crítico para el capitalismo (su desaparición histórica parecía una realidad). Países no industriales sujetos al imperialismo y capitalismo mundial salieron a batallar, con el proletariado y campesinado como vanguardia, con el objeto de desarrollar otro modelo de producción: el socialismo (antagónico del capitalismo). Producto de esto se genera la configuración de los socialismos reales en el mundo, los cuales desarrollan reformas y cambios radicales en las economías de sus respectivos países. La caída del bloque socialista del este y la imposición del capitalismo en los países que aún mantenían la definición de socialista, incluso comunista (China) significó, sin duda, un retroceso en la concepción y aplicación socialista de administrar la economía. En conclusión, fuera de cualquier acepción moral, nos encontramos en una etapa histórica donde el capitalismo mantiene una hegemonía  en el poder.

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