AMÉRICA ENTERA EN LA VOZ DE LÓPEZ OBRADOR

AMÉRICA ENTERA EN LA VOZ DE LÓPEZ OBRADOR

POR : GUILLERMO BERMEJO

Dicen los datos más moderados que, al llegar los españoles a nuestras tierras, éramos 60 millones de habitantes. Al expulsarlos dejaron menos del 10%. No solo fueron las batallas para tomar a sangre y fuego nuestras tierras y destruir nuestras culturas, no solo las enfermedades que nos trajeron, sino -y sobre todo- el someternos a la mas cruel esclavitud y servidumbre durante mas de tres siglos, donde solo nos permitían reproducirnos para continuar de mano de obra gratuita, escarbando minerales que terminaban engordando las arcas de los reyes españoles.

A las zonas no hispánicas, les fue igual o peor: Las colonias portuguesas o el norte inglés vieron desaparecer bajo similares políticas a sus habitantes. El genocidio de la conquista de América, obligó a los invasores a traer 15 millones de esclavos del África, coronando su fracaso en el papel colonizador que significa, en breve, la asimilación de los pueblos conquistados a su cultura. Al África, Europa le debe, por lo menos, otra disculpa enorme.

La creencia que los indígenas no tenían alma y que los afrodescendientes eran sub humanos, fue la coartada perfecta para convertirnos en bestias de carga. La cristianización del continente esta manchada de sangre y tortura, de destrucción de lugares de adoración, y al invasor no le quedo otro camino que aceptar el sincretismo religioso, tan abundante y colorido como era el politeísmo pre hispánico, pero bajo el manto de catolicismo.

La ambición fue tanta que preferían que los barcos se hundieran con plata y oro en la ruta a España, y, que uno de cada tres esclavos muriese traídos del África en el camino a las Américas, mientras a los indígenas aquí los diezmaban. El daño, tanto humano como cultural y económico resulta incalculable.

Entonces, teniendo la historia clara, la exigencia del presidente Manuel López Obrador para que España pida perdón por los crímenes cometidos durante la invasión española, es lo mínimo indispensable para empezar una nueva etapa de relaciones, enmarcada en el caso del país azteca de cara al bicentenario de su independencia. ¿Qué otra cosa sino el fin de la opresión española van a celebrar los mexicanos cuando cumplan 200 años de esa fecha histórica?  Pero, López Obrador va mas allá. Habla de que, como gobernante, también pedirá perdón por los crímenes que a nombre del Estado mexicano se han cometido contra los pueblos originarios, sociedad en general, estudiantes, obreros, mujeres etc. Quiere recibir, el bicentenario haciendo un diagnóstico correcto de lo que fue, es y quiere ser México. Todo un estadista el popular AMLO, y cuanto bien le vendría al resto de los países de Latinoamérica que sus líderes se sumen a esta forma de hacer política, que engrandece su ejercicio.

El rechazo a pedir disculpas por parte de España nos habla del peligroso negacionismo histórico, del tufo racista que ningún perfume puede airear y que explica esa complicidad europea con el nuevo imperio del presente: el imperialismo norteamericano, que se va despachando por millones medio oriente, Asia y norte de África con la anuencia europea, que va de socio menor ganando con la destrucción de países enteros. Épocas distintas, mismos métodos, pulidos y mejorados.

Pedir disculpas por hechos tan dolorosos necesita de líderes de talla histórica. El Papa Francisco, en el encuentro con los pueblos originarios en Bolivia, dio ejemplo pidiendo perdón por todo lo hecho a nombre de la Iglesia. Alemania, por los crímenes nazis, lleva a sus estudiantes a lo que fueron campos de concentración a explicarles que paso en aquella época. Francia pidió perdón por sus crímenes durante la guerra de Argelia, país que ocuparon 132 años. Y, EEUU -en 1988- pidió perdón a los japoneses-norteamericanos a los que metieron “preventivamente” a campos de concentración durante la segunda guerra mundial.

Lamentablemente, no son la regla sino la excepción. Justamente por eso es tan importante la voz valiente de López Obrador que esta soportando un chaparrón de insultos de los desmemoriados y de los domesticados intelectuales de derecha de nuestra patria grande. Los mismos que justifican las agresiones imperialistas de nuestra época, son los que nos llaman a incinerar todo recuerdo de nuestra historia más trágica.

Nuestra memoria histórica debe servir de combustible para encaminar nuestro futuro, para no permitir que nunca mas nos dividan a nombre de intereses colonialistas, para alzar nuestra dignidad y darle la segunda independencia que tanto necesita nuestra América Latina. Ojala que la voz de López Obrador encuentre eco en otros gobernantes en el mundo entero.

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