8 DE MARZO: CELEBRACIÓN O REIVINDICACIÓN
Foto: Marco Bertorello

8 DE MARZO: CELEBRACIÓN O REIVINDICACIÓN

EDITORIAL VAMOS PUEBLO

Se acerca el 8 de marzo, día internacional de la mujer, en el Perú una parte de la población celebra el día de la mujer, mientras que por otro lado miles de mujeres salen a las calles a marchar como un acto simbólico en pro del reconocimiento y reivindicación de sus derechos, conquistados y por conquistar.

Quizá para muchas de las peruanas y peruanos hoy en día resulte bastante común ver a mujeres en universidades, colegios, centros laborales o hacer uso del voto electoral, postular a cargos políticos e igualdad jurídica; pero esto no siempre fue así, ya que todos estos derechos no se les otorgaron gratis ni mucho menos en igualdad de condiciones que a los hombres.

Haciendo un recuento de algunos de los derechos alcanzados por las mujeres se podría mencionar que en 1908 las mujeres obtienen el derecho a educación universitaria, en 1918 obtienen el derecho a las salas-cuna para sus hijos (derogada en1996), en 1949 acceso al servicio militar voluntario, 1955 derecho a voto, 1956 acceso a la PNP así como también se elige a la primera mujer senadora, 2003 a la primera presidenta del consejo de ministros y en 2017 se reconoce el feminicidio como delito tipificado, todos estos derechos obtenidos a través de constantes luchas sociales.

Actualmente las mujeres han generado un movimiento que ya sobrepasó la voluntad de los políticos conservadores, quienes nunca han tenido la intención de legislar correctamente para frenar el maltrato y la discriminación en contra de ellas. Esta acción colectiva ciudadana se enfrenta a un mal estructural y a toda una lógica de entender las relaciones humanas de manera vertical, discriminatoria y violenta. Es, también, la expresión de una voluntad colectiva masiva que exige políticas públicas efectivas que den solución y frenen la discriminación a las mujeres. Una clara prueba de los esfuerzos realizados por las mujeres es la marcha #NiUnaMenos, manifestación política impulsada por la ciudadanía nos demuestra que la política no se agota en el parlamento ni es exclusividad de épocas electorales.

El parlamento ha tenido cientos de oportunidades para legislar en pro de los derechos de las mujeres. Sin embargo, el machismo estructural dentro de la política, lo público y lo estatal, ha generado la invisibilidad de las víctimas. Con un discurso eurocéntrico y patriarcal se intenta homogeneizar las desigualdades de género, elevarla a lo abstracto, afirmar que afecta a todos por igual, que los casos de desigualdad de género son aislados; y todo ello ocultando lógicas sociales, formas de vida y procesos de estructuración social que, en un complejo enmallado de dominación, generan condicionantes para perpetuar la discriminación a las mujeres, por su condición de mujer como tal.

La voluntad política patriarcal y machista que existe en el aparato estatal tiene que ser transformada, impulsando un nuevo sentido en las relaciones entre géneros en la sociedad. Solo así se generará una lógica armoniosa de convivencia que permita establecer mejores políticas estatales antipatriarcales y de equidad, igualdad y justicia para todos.

Agregue un comentario

Close Menu