#2VocesDeCambio: UNA GENERACIÓN REBELDE VS UNA GENERACIÓN DE DERROTADOS

#2VocesDeCambio: UNA GENERACIÓN REBELDE VS UNA GENERACIÓN DE DERROTADOS

POR: MARCK MORALES

La gran labor de los revolucionarios en este periodo es romper el ciclo de derrotas políticas y morales que la derecha ha infligido a una izquierda carente de voluntad de poder y al pueblo peruano que se encuentra descabezada (sin una vanguardia que las oriente a la resolución de sus necesidades y anhelos). Se trata entonces de recomponer con nuestras propias fuerzas la relación vanguardia – pueblo, no como una perspectiva paternalista ni clientelista, sino como un proceso de construcción que considere las luchas en tres niveles: las reivindicaciones inmediatas del pueblo, las luchas por el gobierno y la toma del poder.

Estas tres tareas que las generaciones pasadas nos han legado, no deberían entenderse como una pesada cruz que los revolucionarios deban cargar, sino que se debe asumir con total responsabilidad y resolución, sin vacilaciones. Entender estos problemas como posibilidad de resolución implica dejarse de lamentos por lo que pudo ser, dejarse de autoflagelaciones. Sin embargo, sí se debe hacer un ejercicio de crítica, y esta consiste en deslindar con los principales responsables del fracaso de los distintos frentes políticos en los que el pueblo depositó su esperanza y  con mayor fuerza de quienes en la actualidad han traicionado al pueblo peruano con la liquidación de sus sindicatos, usurpando sus luchas y vendiendo las huelgas; quienes en el Parlamento han puesto por encima de los intereses y luchas del pueblo sus apetitos de constituirse en una bancada, y quienes hoy reeditan al Partido Humanista de Yehude Simon como un partido “progresista”, incluyéndolo en su frente político, olvidando con patente cinismo el significado de la masacre de Bagua, y su apoyo al gobierno reaccionario del aprismo.

Esta izquierda es la misma que movilizó al pueblo peruano bajo la consigna de ¡No a Keiko!, bajo la lógica de que el fujimorismo es la principal contradicción; sin embargo, en los noventa le dijeron al pueblo que vote por Fujimori; luego, en el 2000, por Toledo; en el 2006 por Humala y luego por García; en el 2010, por Villarán a la alcaldía; en el 2011, de nuevo por Humala y por último, recientemente nos recomendó el apoyo a Pedro Pablo Kuczynski. Al parecer, a esta izquierda le gusta apostar por investigados y condenados por corrupción. Su lógica derrotista del “mal menor” no solo no ha servido en absoluto para contener la profundización del modelo neoliberal, sino que su táctica ha tenido como finalidad mantener sus privilegios en los distintos sindicatos que controlan. Por eso no es de extrañar el paseo de los presidentes mencionados por los locales del SUTEP o la CGTP durante las campañas, sin ningún tipo de resultados una vez instaurados en el gobierno.

El antifujimorismo que pregonan y que ponen como contradicción central no ha tenido resultados, salvo que crean inocentemente que gracias a Pedro Pablo Kuczynski y Martín Vizcarra hoy algunos expresidentes están siendo investigados y condenados por corrupción. Y si eso es lo que justifica la lógica del mal menor, carece de seriedad dado que la contradicción entre una derecha liberal (gobierno) y otra autoritaria (fujimorismo y aprismo en el Congreso) se debe, en primer lugar, porque en el pueblo no habido una vanguardia revolucionaria que materialice una estrategia que los enfrente y los derrote, y que la contradicción derecha – derecha es ,en el fondo, un recambio de los administradores del Estado peruano: una derecha liberal, aparentemente sana y no corrupta, y otra autoritaria corrupta. Las investigaciones y condenas de un sector de la derecha se deben, más que a la pericia de los jueces y fiscales, a la necesidad de salvar el sistema político y económico, recomponiéndolo, reordenándolo en medio de una prolongada desaceleración económica en la que se encuentra el país. Estos dos bandos en conflicto, por más violentos que hayan sido sus ataques, solo han sido en la forma, porque en el fondo siguen respondiendo a los mismos intereses económicos en común. Es evidente que cuando exista un pueblo organizado con una verdadera vanguardia, la derecha se olvida de matices y se une ante la amenaza. Por eso, ni el fujimorismo y ni el aprismo cuestionaron el estado de emergencia en el corredor minero del sur del país que impuso el gobierno. Es decir, se recompone el sistema político condenando a unos cuantos por corrupción y se elevan algunas figuras presidenciables para las elecciones del 2021, lo que le otorga nuevamente la estabilidad al sistema político y salvando y perpetuando el modelo neoliberal.

Hoy la contradicción es entre cambio y continuidad, esta comprende la contradicción entre las fuerzas patrióticas y revolucionarias que aspiran a cambiar el estado actual de cosas: explotación, entreguismo, corrupción e impunidad; contra la oligarquía criolla en alianza con el imperialismo norteamericano y la élite política que los representa, que pretenden profundizar el modelo neoliberal y su forma de justicia. En miras a la resolución de esa contradicción, la fusión entre el MAS Democracia y Perú Libre adquiere sentido; aparece como una necesidad histórica, dado la bancarrota de la vieja izquierda. La contradicción entre cambio y continuidad se tiene que dar de igual forma en el seno de la izquierda, deslindando de las posturas que con total desparpajo dicen querer la renovación de la izquierda dando concesiones a la derecha.

Ante lo mencionado, las declaraciones de Gregorio Santos, presidente del MAS Democracia, cobran significado al manifestar que no se sentará con la vieja izquierda ni con el Partido Humanista de Yehude Simon en el 2° Encuentro de Voces del Cambio. También las de Vladimir Cerrón, presidente de Perú Libre, cuando dice que para la construcción de la Unidad del pueblo es necesario un filtro. Existe la oportunidad de construir un bloque patriótico popular que refunde la republica peruana que concluya con más de 500 años de explotación, dominación, exclusión y dependencia externa, que ponga término a la larga noche oscura del neoliberalismo, que le dé victorias al pueblo y recupere el Perú para los peruanos. No es momento para detenerse en vendedores de sebo de culebra que cuando tuvieron la oportunidad la desaprovecharon, en quienes condujeron al pueblo a interminables derrotas y desilusiones.

La virtud del 2° encuentro de Las Voces del Cambio a desarrollarse en Cusco no es la cantidad de organizaciones que asistan o cuantos programas o conclusiones puedan firmar. Su virtud será de voluntad política y convencimiento en que la estrategia del MAS Democracia y Perú Libre se puedan llevar a la práctica, triunfando de forma conjunta.

 

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